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Adiós Doha, hola Bali

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Adiós Doha, hola Bali
Incluye contenido de The Economist

Comercio. Las conversaciones comerciales de Doha fallecieron. Sustituir por un nuevo y rápido acuerdo, denominado "Ronda de Recuperación Global" 

El comercio y el crecimiento van de la mano. Cuando empezó la crisis económica en el 2008, el comercio mundial y el crecimiento colapsaron juntos. En el 2009 ambos se recuperaron, y se mantuvieron bastante bien hasta este año, cuando ambos cayeron nuevamente. La reducción de aranceles y la burocracia impulsarían el comercio y darían soporte a una economía débil. Esto debería estimular los esfuerzos para reemplazar la fallida ronda comercial de Doha con un nuevo intento de un acuerdo multilateral.

Los objetivos de la Ronda Doha, lanzada por la Organización Mundial de Comercio (WTO por sus siglas en inglés) en el 2001, fueron loables. Deliberadamente colocó a los países pobres primero, dando especial prioridad a mejorar el acceso de sus agricultores a los mercados de los países ricos. Era ambicioso también, cubriendo no solo el comercio de bienes manufacturados, agricultura y servicios, sino también una gran cantidad de cosas indirectamente relacionadas al comercio (por ejemplo, antimonopolio, propiedad intelectual y reglas de inversión extranjera). Según el Instituto Peterson, un centro de investigación, las ventajas potenciales eran de alrededor de $280 mil millones al año. Su fracaso es una tragedia.

Menos ambicioso, más logros

Los villanos son cabilderos poderosos, notablemente en agricultura, tales como las industrias de algodón y azúcar de los Estados Unidos y los agricultores de arroz y los pescadores de Japón. Pero también hubo dos problemas estructurales con Doha. Uno fue el número de países. Al final de las primeras conversaciones comerciales mundiales en 1947, 23 países estaban involucrados. Cuando Doha empezó, eran 155. Segundo, la idea era lograr un gran acuerdo en el cual la agricultura, manufactura y los servicios serían liberalizados. Pero llegar a un acuerdo en algunas áreas era tan difícil que el mantra de WTO -"Nada es acordado hasta que todo haya sido acordado" - resultó ser fatal.

Después de muchas oportunidades perdidas para llegar a un acuerdo, una "fecha límite" definitiva se estableció para el 31 de diciembre de 2011. Tampoco eso fue logrado. Desde entonces, el proteccionismo se ha intensificado. En las últimas dos semanas Argentina presentó reclamos contra los Estados Unidos por limones y carne de res, y contra España por los biocombustibles. En conjunto, las represalias significan que las restricciones cubren 4% del comercio mundial, más que las exportaciones de África. En el lado positivo, los conflictos sobre estos serán dirimidos por el sistema de WTO.

Con la paralización de Doha, están surgiendo alternativas regionales para un acuerdo multilateral. No todas son malas, pero los acuerdos regionales tienden a beneficiar a los de dentro a expensas de los de afuera, de manera que las ganancias mundiales serán logradas solo si pueden ajustarse. Y los acuerdos pequeños con frecuencia consagran las normas - tales como los estándares eléctricos y de emisiones - que varían de región en región, lo que hace los acuerdos mundiales más difíciles de forjar.

En lugar de permitir que la Ronda Doha sea reemplazada con un dechado de acuerdos regionales, el jefe de WTO, Pascal Lamy, debería concluirla y resucitar sus mejores partes en una "Ronda de Recuperación Global". Debe eliminar la norma de todo-o-nada de un "compromiso único" que contribuyó a arruinar a Doha. En su lugar, las conversaciones deben ser divididas en pequeños grupos y permitir que progresen independientes unas de otras. Las negociaciones serían abiertas, de manera que cualquier miembro pueda participar o ausentarse. Por lo tanto, algunos acuerdos no incluirían a todos. Pero otro principio rector de WTO - la cláusula de la "nación más favorecida" - debe aplicarse. Esta norma significa que cualquier acuerdo entre un grupo más pequeño debe ser aplicable a todos los miembros de WTO, aun si no hacen uso de la reciprocidad. De esa manera el regionalismo negociado por WTO reduciría las barreras al comercio para todos.

La Ronda de Recuperación Global debería concentrarse en la manufactura y los servicios. La manufactura representa cerca del 55% del comercio total. Hay mucho que ganar: los aranceles sobre los carros, autobuses y bicicletas todavía son altos. Hasta los países con aranceles bajos, mantienen una selección de aranceles altos. En los Estados Unidos las botas para esquiar tienen tarifa cero, pero los zapatos para jugar golf pueden tener hasta una tarifa de 10%, y las botas con las puntas en metal 37.5%. Los servicios, que representan solo un 20% del comercio mundial son más importantes sobre una base de valor agregado, apenas si han sido liberalizados.

Si el progreso en agricultura es más lento, que así sea. El proteccionismo agrícola, por lo que este periódico fue creado para oponerse, todavía hace padecer hambre a millones. Nuevas locuras aparecen cada día: Rusia ha bloqueado la importación de cerdos de la UE debido a un virus que afecta a las vacas y a las ovejas. Pero una industria que representa solo el 7% del comercio mundial no puede tener secuestrado al resto.

El tiempo debe ser lo más ajustado posible. Cuando los ministros de finanzas del G20 se reúnan en Ciudad México en noviembre 2012, ellos deben solicitar a WTO lanzar la Ronda de Recuperación Global, y terminarla para la próxima gran reunión de WTO, en Bali en diciembre 2013. Esto sería lo mejor que le podría ocurrir a la economía mundial durante cinco años.

© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com