El área cultivada de tabaco en el país pasa de menos de 100 mil a 150 mil tareas
El sector genera unos 40,000 empleos, el 62 % ocupado por mujeres. Es el 10 % de las exportaciones totales. Sus ingresos superan los 1,385 millones de dólares

Desde una diminuta semilla cultivada en el campo dominicano hasta convertirse en un cigarro premium que se disfruta en los Estados Unidos, Europa y los mercados más exigentes del mundo, el tabaco se ha consolidado como una de las industrias más importantes de la economía nacional.
El sector tabacalero genera en la actualidad alrededor de 40,000 empleos, de los cuales el 62 % son ocupados por mujeres. Además, representa aproximadamente el 10 % de las exportaciones totales, con ingresos que superan los 1,385 millones de dólares en tabaco y derivados.
Para Iván Hernández Guzmán, director del Instituto del Tabaco de la República Dominicana (Intabaco), el sector tabacalero dominicano se encuentra en una etapa muy favorable, con exportaciones al alza y una expansión significativa de las áreas cultivadas.
El funcionario informó que el país pasó de sembrar menos de 100,000 tareas de tabaco en el 2019 a cultivar alrededor de 150,000 en el 2025, lo que representa un incremento cercano al 50 %.
"Ese crecimiento responde al aumento de la demanda internacional y al clima de inversión favorable que tiene la República Dominicana", destacó Hernández Guzmán.
Este aumento ha sido impulsado por el reconocimiento del tabaco como parte de la identidad nacional. En el 2022, el Gobierno promulgó la Ley 341, que declara el tabaco y el cigarro como patrimonio cultural de la nación.
Hernández considera que esta legislación fortalece la posición del país frente a sus competidores internacionales, ya que brinda seguridad a inversionistas interesados en la producción y manufactura del tabaco.

Zonas fértiles
Las principales zonas productoras de tabaco se concentran en la región norte del país, especialmente en las provincias Santiago y Valverde, aunque la expansión del cultivo también ha alcanzado otras regiones.
En Santiago Rodríguez, jóvenes productores han impulsado la siembra en unas 3,500 tareas, mientras que en el sur se ha desarrollado una nueva dinámica productiva.
En la provincia de Azua, donde se cultiva tabaco para elaborar andullo utilizado para masticar o para ciertos procesos industriales, las siembras superarán este año las 10,000 tareas. Asimismo, en San Juan se han establecido alrededor de 5,000 tareas destinadas a la producción de hoja.
Tradición del producto
La tradición tabacalera tiene profundas raíces históricas en Santiago, considerada la capital del cigarro dominicano. Aquí operan algunas de las fábricas más antiguas del país, como La Aurora, con más de 120 años de historia.
El desarrollo del sector en esta zona responde a que la demarcación cuenta con un suelo fértil, condiciones climáticas favorables y una tradición productiva transmitida por generaciones.
La cercanía entre distintos microclimas permite cultivar variedades con características diferentes en distancias relativamente cortas.
"En apenas 20 kilómetros podemos encontrar distintos tipos de suelo y microclimas que producen tabacos con sabores y fortalezas diferentes. Eso es lo que permite a los maestros mezcladores crear cigarros únicos", señaló Hernández Guzmán.

Ciencia detrás de la calidad
Detrás del prestigio internacional del tabaco dominicano también existe un importante trabajo científico.
El analista Tirso Ramírez, encargado del Departamento de Investigación del Intabaco, explicó que el desarrollo de nuevas variedades es fundamental para mantener la calidad del producto.
Una de las variedades más destacadas es la Intabaco T13, creada mediante un proceso de mejoramiento genético que tomó más de una década. La planta fue desarrollada para resistir plagas como el moho azul y la pata prieta, dos de las principales amenazas del cultivo.
"El proceso consiste en cruzar plantas con características específicas hasta obtener una variedad que combine las cualidades deseadas, como resistencia a enfermedades y buen aroma", explicó Ramírez.
Esta variedad ha sido bien recibida por productores y fumadores, quienes destacan su sabor y sus matices durante la fumada.
Acompañamiento
El mantenimiento de la calidad también depende de un acompañamiento técnico constante a los productores.
El director agrícola del Intabaco, Isidro Tavárez, señaló que la institución brinda asistencia en 15 provincias del país, ofreciendo capacitación, asesoría técnica y seguimiento al cultivo.
Entre las medidas implementadas se incluyen la selección rigurosa de semillas, el uso de fertilizantes adecuados y la reducción de productos químicos de alta toxicidad, con el objetivo de proteger tanto el medioambiente como la calidad de la hoja.
"Estamos introduciendo buenas prácticas agrícolas y avanzando hacia la trazabilidad del tabaco dominicano, para garantizar que mantenga su sitial de calidad a nivel mundial", indicó Tavárez.
Señaló que el proceso productivo es un esfuerzo colectivo que involucra a pequeños productores, medianos agricultores, grandes empresas e industriales.
Un embajador dominicano
Actualmente, el país produce cerca de 185 millones de cigarros premium hechos a mano cada año, la mayoría destinados a exportación.
Los Estados Unidos concentra aproximadamente el 88 % de las ventas internacionales, seguido por mercados europeos y otros destinos alrededor del mundo.
Para Lito Gómez, presidente de la Asociación de Productores de Cigarros de la República Dominicana (Procigar), la industria del tabaco no solo genera ingresos, sino que también proyecta una imagen positiva del país en el exterior.
"Cada cigarro dominicano es parte de momentos especiales para quienes lo disfrutan. Es un producto noble del que debemos sentirnos orgullosos", expresó.
El tabaco reúne naturaleza, mano de obra, cultura y tradición. Una vez elaborado, el producto final suele convertirse en protagonista de encuentros casuales, reuniones sociales y grandes eventos del sector, como el Procigar Festival, considerado el más importante de la industria tabacalera y celebrado cada año en Santiago de los Caballeros.
El producto incluso ha servido de inspiración para merengues tan icónicos como "El tabaco es fuerte", interpretado por el fenecido artista Johnny Ventura.


Edward Fernández