Apuestas electorales
Todo evento cuyo resultado es incierto puede ser utilizado para realizar apuestas.
No hace falta que ese resultado se deba estrictamente al azar, como en una lotería. Califican también los que son influidos por las habilidades de los participantes, como un partido de pelota, una carrera de caballos o una competencia de ajedrez. La diferencia es que en los últimos el valor de las apuestas toma en cuenta el efecto sobre las probabilidades de uno u otro de los resultados.
Las elecciones presidenciales, en ese sentido, reúnen todas las condiciones de un evento para apostar. No sabemos si en la RD, donde somos proclives al juego, se está apostando y cuánto dinero hay en juego. Pero en los EE.UU., donde habrá elecciones en noviembre próximo, ocurrió algo insólito.
Una bolsa de valores, NADEX, por sus siglas, especializada en transacciones con "derivados" financieros, solicitó a la Comisión que regula las operaciones basadas en precios futuros de bienes básicos, que le autorizara a vender "opciones" vinculadas a si Obama es o no reelecto. Los derivados son contratos en que sus participantes pagan o reciben dinero dependiendo de eventos inciertos, tales como cambios en el precio del petróleo. Las opciones propuestas vinculaban esos pagos al resultado electoral.
La Comisión rechazó ayer la solicitud, argumentando que involucraba juego y no favorecía el interés público, decisión que ha sido cuestionada pues actualmente se negocian contratos vinculados a eventos como huracanes, nevadas o lluvias. Pero esos eventos no dependen de decisiones humanas y las elecciones sí, razón por la que tampoco están autorizados contratos ligados a conflictos bélicos, asesinatos o atentados terroristas.
La decisión no evita las apuestas. Una bolsa electrónica basada en Irlanda permite apostar sobre Obama por internet. Por supuesto, eso es posible porque se presume que allá no habrá fraude electoral.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar