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ARGENTARIUM
| 30 AGO 2018, 12:00 AM

Dos bienios bancarios


20180830 https://www.diariolibre.com

Siempre los tiempos pasados fueron mejores. Pregúnteles a sus abuelos o a sus padres, y todos tenderán a decir que antes el dinero rendía más, que había más “circulante” y que la calidad de vida era superior.

No se si será el cinismo ante los datos oficiales o el pesimismo (¿realismo?) propio del dominicano, pero decir que todo está perdido es mucho más fácil, y popular, que afirmar que no estamos tan mal.

Hace dos años en esta columna publicamos una metodología para determinar si el usuario del sector financiero estaba mejor, igual o peor que en el pasado.

Actualizamos el ejercicio comparando el desempeño de los últimos dos años con los del bienio anterior (2014-2016), para determinar los cambios en estos ciclos económicos. La metodología, es la mismita, sin “acomodamiento” alguno.

De infraestructura y acceso

La consolidación bancaria de los últimos años se mantiene: Según las cifras más recientes, con 58 entidades, tenemos 6% menos actores bancarios que en el 2016.

En cuanto a cajeros y sucursales bancarias, estas han seguido creciendo en el más reciente bienio pero, al igual que la mayoría de los otros indicadores que analizamos, a un ritmo más... pausado.

Llama la atención que los “POS”, o puntos de ventas para procesar tarjetas bancarias hayan caído 5% entre 2016-2018.

Al indagar, vemos que esto ocurre naturalmente, producto de la racionalización del extraordinario aumento (48%) de los dos años anteriores, cuando entró un nuevo e importante jugador en el negocio de procesamiento (Azul) y dada la mejor tecnología de las nuevos equipos.

Aunque no lo medimos, con el surgimiento de la banca por internet, los “apps” y los subagentes bancarios, creo que todos acordaríamos que el acceso a la banca ha mejorado... ¡Y por mucho!

Dinamismo comercial

La banca sigue con la misma alta concentración de antes (los “Top 3” aglutinando 67% de los activos bancarios, algo que no cambiará aún con la adquisición Scotia-Progreso), pero se sigue compitiendo para ofertar al usuario más crédito.

La cartera hipotecaria, de consumo y la cantidad de tarjetas de crédito, principales instrumentos de deuda del típico usuario financiero, reflejan un continuo dinamismo en estos últimos dos años.

El ritmo de crecimiento es menor, sobre todo por el aumento en la inflación que ahora deflactó el aumento crediticio un promedio anual de 3.5 %, el doble del ajuste de 1.2 % propio del 2014-2016.

¿Y las tasas de interés?

Si algo tiene de positivo una mayor inflación, es que disminuye el costo real del crédito. En efecto, la tasa de interés real del crédito hipotecario promedió 7.7 % en 2016-2018, menor al 10.6 % anterior. Igual reducción vimos en los préstamos de consumo (tasa real promedio de 14.6 % ahora versus el 18 % anterior) y en menor magnitud en las tarjetas de crédito.

Lamentablemente, el ahorrista sí sufrió por las menores tasas a sus depósitos y la mayor inflación, aunque los depósitos a plazo fijo siguieron presentando retornos reales positivos (ahora 2.9 % versus 5.8 %).

El que pasivamente dejó su dinero en cuentas de ahorros sí vio perder el poder adquisitivo de su dinero, no tanto por cambios en tasas de interés, sino por un mayor ajuste del índice de precios.

¿Es más moroso el usuario financiero ahora que en el bienio anterior? No. Vemos que básicamente se mantiene la misma morosidad (2.0 % versus 1.8 %).

Finalmente, la banca mantiene igual (excelente) solvencia de antes, las tasas de interés siguen con baja volatilidad y la devaluación del RD$, aunque ahora algo mayor dudo que es causa de alarma.

¿Conclusión? Al usuario que accedió a la banca en 2016-2018 no le fue peor que antes. La pregunta es: ¿Representa ese usuario a la mayoría de todos los dominicanos? Lamentablemente, no.

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