• 1

ARGENTARIUM
| 31 MAY 2018, 12:00 AM

¿Viene el invierno?


20180531 https://www.diariolibre.com

Es fácil olvidar que la banca es un negocio fundamentalmente dedicado a la gestión de riesgos, especialmente el de crédito o la posibilidad de que los préstamos otorgados no sean cobrados.

Cuando en nuestro Ranking Sectorial Financiero 2018 vemos entidades como el Citi, con 0 % de sus préstamos vencidos y otros bancos como Popular, BDI y BLH con una morosidad inferior al 1.0 %, es comprensible la confusión.

En toda la banca, los préstamos morosos son solo el 1.8 % de la cartera de crédito y ha estado por debajo del 2.0 % desde hace años. El avance es notable, si recordamos que durante la crisis esta morosidad se disparó a casi el 10 %.

A esto le podemos agregar las estadísticas de la clasificación de la cartera de crédito bancaria, donde los préstamos catalogados “A”, o el más bajo nivel de riesgo según las normas bancarias, representan el 70 % del total desembolsado.

La importancia de la morosidad

Si bien es cierto que es destacable la salud generalizada de las carteras crediticias de todo el sector, igual es interesante analizarla con una mayor amplitud.

¿Por qué? La razón es sencilla. El nivel de morosidad bancaria es un reflejo no solo de la gestión crediticia de los banqueros, sino de la salud financiera de aquellos clientes, personas, hogares y empresas, a quienes ellos le prestaron.

Una tendencia hacia una menor mora en los créditos es indicativo tanto de una actividad crediticia como de un contexto económico sano y sostenible.

Un patrón inverso podría ser una alerta temprana para que un banco calibre mejor sus parámetros para otorgar y cobrar créditos o, si la situación es generalizada, de que el contexto económico está iniciando un proceso de deterioro.

Vemos en las gráficas de arriba, que la tendencia de la cartera vencida (como por ciento del total, en color rojo) ha sido muy buena: bajó de 3.9 % en el 2009 a solo 1.7 % en el “Top 10” de las entidades financieras dominicanas más grandes.

Su mejor momento fue en el 2014, cuando bajó a 1.3 % del total de préstamos, aunque se observa un leve aumento hasta alcanzar el 1.7 % en 2017.

Ahora bien, en la mayoría de nuestros análisis en esta columna, incluyendo el de hoy y los “rankings”, nos limitamos a medir esta mora por el porcentaje de los préstamos que, estando aún en los libros bancarios, están clasificados como “vencidos” o en “lítis judicial”. Este indicador, aunque correcto y utilizado por los bancos, sus autoridades y las calificadoras de riesgos es, vale aclarar, limitado.

La morosidad, ampliada

Después de cierto nivel de morosidad o nivel de riesgo, los bancos pueden determinar que ya no tiene sentido mantener un préstamo “vencido” o en “litis judicial” en su balance general y opta por “castigarlo” contra las reservas que había constituido previendo esa pérdida.

A diferencia de los préstamos morosos, los “castigados” solo se desglosan una vez al año, cuando la banca publica sus estados auditados en su cierre fiscal.

Identificamos en negro los préstamos castigados, o descargados del balance, del “Top 10” desde el 2009 hasta 2017.

Al igual que los vencidos, la tendencia de los castigados tendió a la baja desde el 2009, llegando a su punto más bajo en 2015 cuando representaron solo el 1.0 % del total de los préstamos del “Top 10”.

Vistos en términos porcentuales, parecieran bajos los niveles de pérdidas crediticias en la forma de castigos.

Sin embargo, en dinero constante y sonante, de forma acumulativa en los últimos ocho años, se castigó la friolera suma de RD$69 mil millones.

Finalmente, observe la tendencia, tanto de los préstamos vencidos como los castigados desde el 2015. Pasó de 2.5 % a 3.1 % al 2017, un nivel a todas luces sano y envidiable, pero tiende al alza. “Winter is coming?” Veremos cuando cierre 2018.

Image
Image
COMENTARIOS
Para comentar, inicie sesión o regístrese