¿Qué esperar de 2019?

$!¿Qué esperar de 2019?

Un año más. Casi cerramos 2018, por lo que nos toca la tarea de revisar los (des)aciertos de las expectativas que teníamos para este periodo y que les compartimos aquí hace precisamente doce meses.

Además del ejercicio de retrospección, la época navideña también es propicia para mirar hacia adelante y especular, con humor, humildad y esperanza, sobre lo que nos espera, en términos económicos y financieros, el año que viene.

Un año mejor de lo esperado

A pesar del sentimiento pesimista de Pedro #45 Martínez, el 2018 no resultó ser tan malo en términos de desempeño económico. De hecho, como vemos en el cuadro donde resumimos nuestras predicciones para el periodo, superó nuestras expectativas en todos los sentidos.

Sabíamos que 2017, con una inflación más del doble de la registrado en el año anterior, y con menor crecimiento económico, entre las lluvias y los aumentos en el precio del barril de petróleo, cerraría como un año relativamente malo.

En cambio, 2018 vino con otro empuje. Proyectamos un crecimiento del 5.5% pero, por lo visto, superará el 6.5%. La inflación giraría en torno al 4.0%, pero parece que no llegará ni siquiera a ese nivel.

La devaluación, en nuestro pronóstico aumentaba hasta el 5.0% interanual, cerrando el 2018 con una tasa de cambio promedio de RD$50.61 por dólar.

Ciertamente, como vemos en la primera gráfica, la tendencia devaluatoria se mantuvo al alza en el transcurso del año, pero su techo, por lo menos en la tasa de cambio oficial, ha sido solo el 4.5% y a ese ritmo, proyectamos que al cerrar el 31 de diciembre, promediará al RD$50.43.

Debe destacarse que la “Regla HVA”, que establece una devaluación estrictamente controlada por las autoridades bancentralianas en una estrecha banda del 2% y el 6%, se mantuvo otro año más.

En efecto, desde el 2008, la “Regla” se ha cumplido un 90% del tiempo. Algo francamente extraordinario en mi libro.

Teníamos la expectativa, que para recoger los excesos de la flexibilización monetaria del año pasado y las presiones en el tipo de cambio por los aumentos de “La Fed” y el petróleo, se haría necesario un aumento en las tasas de interés bancarias, tanto activas como pasivas.

Pusimos un huevo. Vimos que las tasas promedio se mantuvieron por debajo de nuestras expectativas y fue solamente a finales de año que se materializaron los incrementos en el costo del dinero que esperamos ocurriese a inicios de 2018.

El crédito privado milagrosamente se mantiene “viento en popa”, cerrando en términos nominales en doble dígito. En la tercera gráfica confirmamos que la ola de crecimiento real de los préstamos se perpetuó en 2018 y alcanzó el mes 71 desde que inició el ciclo a inicios del 2013.

Observe que los ciclos 2005-2009 y 2009-2013 solo se sostuvieron por 45 meses. El actual ha logrado imponerse por 30 meses más y no queda claro cuándo o cómo llegará a su fin, de la misma forma en que la crisis internacional del 2008 y el “desguañangue fiscal” de 2012 hicieron abortar aquellos ciclos anteriores.

En la Puerta del Sol y el 2019

La coyuntura actual se extenderá en el corto plazo. No visualizo grandes cambios en el contexto económico local o global que hará del año que viene uno significativamente diferente al 2018.

Sin lugar a dudas que el precio del petróleo cuelga como espada de Damócles sobre la economía dominicana. Su volatilidad no deja de sorprender a todos.

En la magnitud y dirección del cambio del petróleo está la principal amenaza sobre la política monetaria y cambiaria.

El barril llegó a US$75 y muchos apuntaban se dispararía a US$100. ¡Oh, sorpresa! Al cierre, a penas oscila en torno a US$50 el barril. De mantenerse en este nivel, sería una gran (y positiva) noticia.

Aislando esta gran incógnita petrolera tan difícil de responder, entendemos que 2019 será un periodo de pocas sorpresas.

El PIB y la inflación estarán cerca del escenario actual, la devaluación quizás llegue al 5.0% y cerraremos 2019 con “la prima” al RD$52.95 por US$. En lo monetario, las tasas de interés aumentarán (poco). El crédito seguirá creciendo, a un ritmo más moderado que el último año.

Guarde esta columna y así la revisa para estos mismos días dentro de 12 meses.

Hasta entonces, mis mejores deseos.

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