Aliados poderosos

Muchos analistas consideran que el libre comercio tiene aliados muy poderosos

Hasta ahora el acuerdo DR-CAFTA parece haberse escurrido fuera de la mira proteccionista del gobierno estadounidense, probablemente por la sólida posición exportadora que los EE.UU. tienen con nuestro país y Centroamérica. Aún así, no faltan augurios de que en algún momento llegará el turno de hacerle modificaciones.

La impresión que se recaba de esos y otros vaticinios es la de que el libre comercio es algo parecido a una flor delicada, propensa a desprenderse o marchitarse con facilidad. Se intuye en ella una gran debilidad ante designios proteccionistas impulsados por intereses corporativos y sindicales, nutridos por proclamas populistas en respuesta a la reacción de sectores que buscan retornar a épocas ya en el pasado. Tal fragilidad hace previsible un futuro poco auspicioso para el traspaso al tercer mundo de los capitales que éste necesita para su desarrollo.

Muchos analistas, sin embargo, consideran exagerada esa percepción de vulnerabilidad, y señalan al respecto que el libre comercio tiene aliados muy poderosos. Uno de ellos, probablemente el de mayor relevancia, proviene de que el traslado a países emergentes de facilidades productivas es un mecanismo utilizado por los grandes consorcios manufactureros para mantenerse en condiciones de competir con sus rivales, y no está limitado a producir para un solo mercado de consumo.

Un ejemplo podría ser el caso de una compañía estadounidense que dejara de producir en México y retornara sus plantas a los EE.UU. Con la ayuda de un arancel de protección podría seguir vendiendo en el mercado estadounidense a precios más altos que antes, pero no podría hacer lo mismo en otros mercados, en los que sería desplazada por competidores europeos, chinos, coreanos o de otros lugares. Trataría, por lo tanto, de dejar parte de su producción en México, pero es posible que con una menor escala.

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