Ancla habitacional
No hemos perdido la fe, sin embargo, en que las viviendas siguen siendo una buena opción para invertir

Hasta el año 2008 era habitual creer que los precios de las viviendas mantienen una tendencia alcista. Se admitía que podían ocurrir fluctuaciones generales esporádicas, y que era posible que en localidades específicas se dieran condiciones que impulsaran los precios hacia abajo, pero era común suponer que a nivel nacional era muy improbable que algo así aconteciera. Por supuesto, si por alguna otra causa la economía entraba en una fase recesiva, era lógico esperar que el sector habitacional fuera afectado y mostrara síntomas similares, pero no se concebía que fuese ese sector el que iniciara el proceso de declive. Esa confianza en la permanente fortaleza de las viviendas consideradas como activos para fines de inversión y crédito, se vio estremecida después del 2008 ante la evidencia de su sobrevaluación y el subsecuente reconocimiento de las debilidades en los índices de las instituciones financieras. Empezó en los EEUU y se extendió a los principales mercados del mundo.
Una década después del inicio de la Gran Recesión, el FMI considera que han vuelto a aumentar los riesgos para la economía mundial procedentes de los precios de las viviendas. Percibe para los próximos tres años un menor dinamismo en esos precios, que combinado con sobrevaloraciones, crecimiento excesivo en el crédito y condiciones financieras más restrictivas, dan pie a vulnerabilidades en las perspectivas de expansión del PIB global. Paradójicamente, la propia abundancia de fondos líquidos disponibles en el mercado financiero internacional, puede conducir a la proliferación de proyectos habitacionales por encima del nivel de la demanda sustentable a mediano plazo.
En la República Dominicana se observa un marcado deterioro en la fe en las tradiciones familiares. No hemos perdido la fe, sin embargo, en que las viviendas siguen siendo una buena opción para invertir. Persiste el concepto de que son como un ancla que nos protege de las turbulencias económicas.
Gustavo Volmar