Excepcional o convencional
La permanencia a niveles muy bajos de las tasas de interés en los EE.UU., la eurozona, Japón y el Reino Unido, han cambiado las reglas de juego de la política monetaria en países cuyas monedas son de reserva. Habiendo respondido primero a los esfuerzos por superar la recesión del 2008, las reducciones en las tasas pasaron a ser utilizadas para que los índices del mercado financiero alcanzaran niveles sin precedentes. Pero estando ellas ya cercanas a cero, la efectividad de reducirlas para estimular la economía fue decayendo paulatinamente. Tuvieron que ser complementadas por compras de valores, mayormente bonos gubernamentales e hipotecas, para continuar promoviendo la expansión de las economías.
Pero había una gran diferencia entre esos mecanismos, pues mientras las variaciones en las tasas formaban parte de los instrumentos tradicionales de los bancos centrales, las adquisiciones masivas de valores y los financiamientos directos e indirectos a los gobiernos eran prácticas ajenas a su comportamiento comúnmente aceptado.
Era cuestión de tiempo para que los promotores de esas políticas heterodoxas dieran el siguiente paso. Basándose en los alegados beneficios que su empleo ha traído consigo, reclaman ahora que esas políticas sean incluidas como parte del conjunto convencional de mecanismos a disposición de los bancos centrales. Dicho de otra forma, proponen que su empleo deje de verse como algo excepcional, apropiado sólo en circunstancias especiales. De ese modo, podrían mantener las tasas de interés muy bajas, mermando su efectividad, y depender entonces de las medidas cuantitativas que afectan a la cantidad de dinero en circulación.
Ben Bernanke, uno de los abanderados de esas políticas durante su estadía en la Fed, el banco central estadounidense, ha calculado que si la tasa neutral de interés está en el rango del 2 al 3%, el efecto de las medidas cuantitativas puede equivaler a una baja del 3% en la tasa de interés.

Gustavo Volmar