Atajando para otro
Poco se debatió entonces acerca de cómo deberían invertirse los fondos
Con frecuencia los economistas tienden a pensar que el dinero lo puede todo, y esa creencia es compartida por amplios segmentos de la población. Fue en esa base que se llevó a cabo la épica lucha por el 4 % del PIB para la educación. En las jornadas que tuvieron lugar en reclamo de dicha asignación presupuestaria, el objetivo era único, innegociable y preciso, plasmado en un porcentaje vislumbrado como la solución a nuestra deplorable situación educativa. De él, una vez conseguido, se esperaba que resolviera el retraso de nuestros estudiantes, e impulsara al país hacia arriba en los índices comparativos con otras naciones. Poco se debatió entonces acerca de cómo deberían invertirse o gastarse los fondos a fin de obtener la meta deseada.
Otro país de la región, Guatemala, transitó por un proceso parecido de búsqueda de recursos para la educación. Respecto de lo logrado hasta ahora con los fondos asignados, unas declaraciones de la entidad Empresarios por la Educación son interesantes y reveladoras. Según expresó hace poco su dirigente Gabriel Biguria, los recursos asignados no han dado los frutos esperados, y el aumento en las remuneraciones en forma de salarios y bonificaciones no es la ruta correcta. Añadió, de forma categórica, que “se nos está olvidando quién es el actor central del sector educativo: los niños y jóvenes”. Y concluyó diciendo que los pactos educativos “han puesto una presión enorme en el Presupuesto y no han generado ninguna mejora significativa en la calidad educativa”.
Ha sido como atajar para que otro enlace. Una vez alcanzado aquí el objetivo de la asignación presupuestaria, suplidores, contratistas y líderes sindicales entraron en acción, cosechando la bonanza que los nuevos recursos disponibles hacían posible. Dados sus intereses y conveniencias, hubiera sido ilógico que hicieran otra cosa. La responsabilidad real radica en luchar por algo sin planear lo que se debe hacer luego de que se consiga.

Gustavo Volmar