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Calamidades próximas

No es falta de humanidad lo que causa que la inquietud por el sufrimiento y los acontecimientos ajenos decaiga drásticamente con la distancia.

En varios países africanos, conflictos armados y disputas tribales son responsables por la pérdida de numerosas vidas. En algunos lugares, plagas y sequías provocan que vastos segmentos de la población no tengan qué comer. La desnutrición, especialmente aguda en niños y ancianos, y las enfermedades crónicas, son parte habitual de la existencia en amplias zonas de ese continente, las cuales carecen de acceso al agua y la electricidad.

Los relatos e informaciones acerca de esos padecimientos africanos no suelen ocupar las primeras planas de nuestros medios de prensa, ni merecer seminarios o paneles televisados de discusión. Tampoco motivan aprestos de emergencia o solemnes declaraciones oficiales. Y, por supuesto, no son tema de conversación en los encuentros de amigos y familiares.

Haití es un asunto diferente. Nos preocupamos por su situación y por la pendiente por la cual parece deslizarse, por la sencilla razón de que lo tenemos al lado y porque muchos de sus nacionales están aquí de forma ilegal, sin documentación y sin control. Si no fuera por esa proximidad, nuestro interés por sus asuntos sería similar al que tenemos por las calamidades africanas, prácticamente nulo.

No es falta de humanidad lo que causa que la inquietud por el sufrimiento y los acontecimientos ajenos decaiga drásticamente con la distancia. Cada país tiene sus propios problemas que resolver, unos más graves que otros, y la disposición a escuchar y actuar para solucionar las dificultades de otros países, se manifiesta con gran intensidad sólo cuando las consecuencias de esos trastornos desbordan sus fronteras.

Respecto de Haití, nos gustaría ver que la comunidad internacional actúe decididamente para pacificarlo, establecer instituciones funcionales, revertir la deforestación, crear fuentes de trabajo, elevar el nivel educativo, invertir en infraestructura, y poner en marcha un sistema político democrático y respetuoso de los derechos humanos.

Es improbable que eso suceda.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.