?Cierres discutibles
Cuando en Australia, o Inglaterra, o Canadá, por ejemplo, se suspenden las actividades económicas, la gente se recluye en sus hogares
Luego del retraso por las elecciones municipales, el año pasado el Gobierno cerró los aeropuertos y suspendió la mayor parte de las actividades económicas. Ahora tenemos circulando variantes virales más agresivas, el porcentaje de casos confirmados por las pruebas ha aumentado y escasean las disponibilidades de camas en los hospitales. No obstante, las limitaciones impuestas a las actividades son mucho más moderadas.
En Australia, la aparición de 60 casos en el sur del país hizo que las autoridades allá decretaran un riguroso toque de queda, requiriéndose permisos hasta para salir a la calle. Aquí los nuevos casos diarios andan por los miles y no hacemos nada parecido. ¿Tienen ellos la razón, o la tenemos nosotros?
Puede ser que ambos la tengamos.
En países como el nuestro, la efectividad del cierre de actividades económicas para detener los contagios es objeto de serios cuestionamientos. En el 2020, al inicio de la pandemia, ése parecía ser el camino a seguir para derrotar al virus, meta que se esperaba alcanzar en unos pocos meses. La experiencia adquirida en ese lapso muestra, sin embargo, que el resultado depende de la respuesta de la población a las medidas.
Cuando en Australia, o Inglaterra, o Canadá, por ejemplo, se suspenden las actividades económicas, la gente se recluye en sus hogares, dedicándose a cosas como cocinar, cuidar a los niños, hacer algunas reparaciones, leer libros y revistas, chatear por internet, navegar en la web, ver televisión, organizar fotos familiares, limpiar closets, podar matas, escribir en las redes sociales y menesteres similares.
Aquí, por el contrario, la gente se agrupa en las aceras, áreas verdes, patios y solares vecinos, donde comparten no sólo sus vivencias, sino también comidas y tragos. Las mascarillas se olvidan y los niños corretean alrededor, mientras los adultos disfrutan de un inesperado día feriado. En tales circunstancias, es probable que la transmisión del virus en los lugares de trabajo sea más baja.
Gustavo Volmar