Compañías tecnológicas
El gobierno francés, pionero al respecto, aprobó un gravamen que pudiera describirse como de usos múltiples
Una cosa es vender tecnología y otra es usarla para vender otros productos o servicios. Sin embargo, en el lenguaje de los asuntos comerciales, se les llama tecnológicas a todas las compañías que se valen de la informática y el internet para efectuar sus negocios. Es así como Facebook, Amazon, Google, Microsoft, Apple y muchas otras empresas son agrupadas en una misma categoría. También se les llama a veces compañías digitales, pero algo que las distingue es el criterio de los gobiernos acerca de ellas. Las ven como poderosas y difíciles de vigilar, capaces de generar grandes beneficios, carentes de lealtades nacionales, dispuestas a escapar de cualquier regulación que restrinja su libertad para hacer lo que deseen, dedicadas a extender sus operaciones por todo el mundo, y dispuestas a aplastar a competidores más pequeños.
Detrás del interés de los gobiernos en ellas está la recaudación de impuestos. Un ejemplo es el impuesto digital que países europeos se proponen aplicar sobre las transacciones que esas compañías llevan a cabo en sus territorios. El gobierno francés, pionero al respecto, aprobó un gravamen que pudiera describirse como de usos múltiples, pues aparte de recaudar dinero procuró proteger a las empresas francesas. Para ello dispuso que el impuesto del 3% sólo se aplicaría a los ingresos brutos de compañías con más de 25 millones de euros obtenidos en Francia y 750 millones a nivel mundial. Como en su mayoría son compañías estadounidenses, el gobierno de los EE.UU. objetó para poder ser él quien las grave.
Siempre ha sido motivo de preocupación para las autoridades fiscales la capacidad de las empresas multilaterales para registrar sus beneficios en los países donde los impuestos son menores, y por eso se usan mecanismos para establecer precios de transferencia y calcular rentas según su localización. Pero los componentes y costos de la tecnología son más difusos y trascienden las fronteras nacionales.

Gustavo Volmar