Continuación inesperada
Por supuesto, no todo es dinero. Está el entusiasmo también, y éste no tiene precio
El lanzamiento de un producto al mercado no debe efectuarse de forma antojadiza. Para que sea exitoso requiere de una planeación previa, a fin de ir generando un ambiente propicio. La publicidad se canaliza por los medios que llegan al segmento de la población que se desea atraer, y se suele dosificar para despertar interés y crear expectativa. Se programan actividades que van aumentando en alcance e intensidad a medida que se acerca la fecha del lanzamiento. No es inusual a ese respecto que se lleve a cabo un evento final para causar mayor impacto.
Igual que para un producto o un espectáculo, toda una estrategia guía las actividades de los candidatos durante las campañas electorales, con el objetivo de que los votantes de su demarcación los apoyen. Incluye la promoción de sus cualidades, detalles de sus propuestas, contactos personales, participación en reuniones, anuncios en periódicos, radio y televisión, entrevistas por diferentes medios, empleo de las redes sociales, caravanas, transporte de seguidores y, no suelen faltar, defensa contra críticas y ataques contra sus opositores. Un acto de cierre, lo más visible y contundente posible, es un componente habitual de dicha estrategia.
Los presupuestos se elaboran para que cubran los gastos durante el período estipulado de campaña. A menos que posean fondos ilimitados, la suspensión y reprogramación de las elecciones municipales implica, por lo tanto, un reto para los candidatos y sus equipos. Es un hecho conocido que la efectividad de una promoción tiende a declinar con el tiempo que media entre ella y el lanzamiento del producto, lo que significa que conviene a los candidatos continuar con sus campañas y no permanecer inactivos hasta el día 15 de este mes. Como esa continuación cuesta dinero, salen más perjudicados por la reprogramación aquellos cuyas arcas son menos voluminosas.
Por supuesto, no todo es dinero. Está el entusiasmo también, y éste no tiene precio.

Gustavo Volmar