Contra la corriente
Para cualquier actividad económica privada, la sustentación de su modelo de negocio depende de que sea rentable
Gracias a lo que se conoce como globalización económica, los volúmenes de productos y servicios comercializados crecen a un ritmo acelerado, permitiendo reducir los costos unitarios de producción, y haciendo asequibles artículos como televisores de pantalla plana, teléfonos inteligentes, computadoras y otros dispositivos electrónicos. Dada esa masificación, parecería imposible dar un toque personal a los productos, a diferencia de cuando en el pasado provenían del trabajo de artesanos y talleres locales. Pero a pesar de ese rasgo impersonal de la estructura productiva actual, hay un sector que procura avanzar contra la corriente y conferir a sus servicios un carácter más individualizado.
Los medios de comunicación, con la participación de las agencias publicitarias y los suplidores de tecnología, están inmersos en un proceso de acercar sus contenidos a los gustos y realidades de sus usuarios. Conscientes de la inmensa cantidad de informaciones disponibles hoy en día, buscan facilitar el acceso a aquellas que la persona prefiere, alejándose de los contenidos uniformes diseñados para uso grupal.
Según el experto argentino Damián Kirzner, el teléfono móvil ha pasado a ser el principal instrumento de recepción de contenidos. Desde su punto de vista, la televisión se está quedando con un público más envejecido, al igual que la prensa gráfica, haciendo imprescindible la reconversión de las empresas.
Para cualquier actividad económica privada, la sustentación de su modelo de negocio depende de que sea rentable. Sólo organismos sin fines de lucro o entes gubernamentales pueden mantener esquemas operativos con pérdidas indefinidas. Pero el cambio que tiene lugar en los medios es tan rápido que la rentabilidad de muchas de las opciones se encuentra todavía pendiente de comprobación, situación que abre un abanico de posibilidades en lo que podría describirse como un ambiente de tanteo y experimentación.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar