?Creciente confrontación
En agosto del año pasado abundaban los comentarios de que el nuevo gobierno dominicano tomaría partido del lado de los EE.UU. en su creciente confrontación con China, y declaraciones en relación con inversiones en sectores estratégicos parecieron confirmarlo. Quizás por la necesidad de recurrir a los chinos para poner en marcha el plan de vacunación, o por otras consideraciones, la posición dominicana se ha ido desplazando hacia un punto más equidistante de ambos rivales, y eso quedó al parecer ratificado por la reciente conversación del presidente Abinader con el líder chino Xi Jinping.
Los efectos de la confrontación entre ambas potencias llegarán hasta aquí de varias formas, y podrían más adelante incidir sobre importaciones y exportaciones, préstamos, contratos de obras, concesiones mineras, medios de transporte, tecnología de comunicaciones, desarrollo de infraestructura, adquisiciones y asociaciones de empresas, compra de propiedades, intercambios artísticos y deportivos, visitas de alto nivel, y hasta en votaciones en las Naciones Unidas y organismos multinacionales. Y podría llegar a impactar sobre decisiones de índole educativa.
No es raro que en el mundo ocurran manifestaciones en contra de la participación de consorcios extranjeros en plantaciones agrícolas, construcción de puertos y carreteras, explotaciones de minas, utilización de playas, talas de bosques, y otras actividades vistas como perjudiciales. Menos común, sin embargo, es un rechazo similar a la apertura de una institución de educación superior.
En Hungría este mes, miles de personas marcharon en oposición al proyecto de construir allá un campus de la Universidad Fudan, una de las más prestigiosas de China, reconocida por su elevado nivel académico y por sus aportes en el campo de la investigación. Como el costo sería parcialmente cubierto por el gobierno húngaro con financiamiento chino, los manifestantes afirman que distraerá recursos de las universidades nacionales.

Gustavo Volmar