×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
columnistas

De Formosa a Taiwán

Dejaron pasar la oportunidad de proclamar su independencia, en los años en que representaban a China en la ONU

Setenta y siete años no son poca cosa, y es el lapso durante el cual mantuvimos relaciones con el régimen hoy asentado en Taiwán, primero en el continente y luego en la pequeña isla de Formosa, antes y después de que fuese derrotado por las fuerzas del camarada Mao. Con nuestra ruptura de relaciones, sólo le quedan 19 reconocimientos diplomáticos esparcidos por el mundo, todos ellos poco significativos, excepto quizás el Vaticano. La erosión paulatina en el número de países que la reconocen, deja a Taiwán en una posición incómoda. No se atreve a declarar la independencia por temor a las represalias chinas, y no desea ser considerada como una provincia china rebelde.

Ha ido quedando en las brumas del pasado el controversial recuerdo de la creación de lo que hoy es Taiwán. En 1949, acosados por el avance de las huestes comunistas, cerca de dos millones de personas, compuestos por militares, funcionarios, intelectuales, empresarios y miembros del partido nacionalista chino, se refugiaron en la isla de Formosa, cuya superficie equivale a tres cuartas partes del territorio dominicano. Los habitantes de la isla, bajo dominio japonés desde 1895, no los recibieron con los brazos abiertos. Unos 300,000 descendientes de japoneses fueron expulsados y los seis millones de nativos restantes fueron despojados del control de la agricultura, la industria y las instituciones.

Los nacionalistas chinos vieron su estadía en Formosa como algo temporal. Su objetivo primordial era la reconquista del territorio continental que habían perdido. Declararse como un estado separado era inadmisible, pues hubiera significado admitir que no recuperarían su espacio anterior. Dejaron pasar la oportunidad de proclamar su independencia, en los años en que representaban a China en la ONU y disfrutaban del reconocimiento de la mayoría de las naciones del planeta, mientras el único apoyo importante del gobierno comunista continental era la Unión Soviética.

gvolmar@diariolibre.com