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Elecciones 2016
Elecciones 2016

De un domingo al otro

Sólo una semana las separa, pero el contraste entre nuestras elecciones y las celebradas en Filipinas es notable. Con una participación récord cercana al 80%, el entusiasmo de los votantes filipinos fue estimulado por las propuestas electorales, algunas de ellas bastante extravagantes. Las ofertas de los principales candidatos dominicanos, por el contrario, estuvieron enmarcadas dentro de la continuidad de los esquemas vigentes, sin transformaciones radicales que alteren su esencia.

Aunque varios de los problemas mencionados por los votantes son similares en ambos casos, entre ellos la criminalidad, las debilidades judiciales y la desigualdad económica, la reacción ha sido distinta, más pasiva en nuestro medio. Ambos países muestran altas tasas de crecimiento económico, 5.8% en Filipinas en el 2015 y el nuestro aún mayor. Pero a diferencia de la economía dominicana, la industria filipina exhibe un desempeño más vigoroso, representando la tercera parte del PIB, lo que se refleja en la presencia dentro de las exportaciones de renglones como vehículos de motor, artículos electrónicos, derivados del petróleo y productos de cobre. Esa base industrial más fuerte podría explicar parte de la diferencia en actitudes.

El candidato filipino dado como ganador de la presidencia ha prometido matar a todos los criminales en seis meses. Coleccionista de armas, expulsado de la escuela secundaria, y declarado poseedor de dos esposas y dos novias simultáneamente, fue electo alcalde de una de las ciudades más peligrosas del país y la convirtió en una de las más habitables. Se mantuvo viviendo en una zona de clase baja y dedicó fondos a salud, vías de acceso y un sistema de emergencia. Erradicó los puestos de droga, los robos de celulares, los asaltos y las prácticas corruptas. Se le acusa de que muchos de los criminales, cuyos nombres listaba en la televisión, al poco tiempo no volvían a ser vistos más.

gvolmar@diariolibre.com

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