Debajo de la excelencia
Si se quiere sostener la enseñanza y la investigación con base en lo que los estudiantes pagan, solo los más ricos o los becados podrían inscribirse
De no haber contado con las universidades que tienen, los EE.UU. no estarían hoy a la vanguardia de la tecnología y de los avances científicos. Como causa de esa fortaleza académica se menciona la libertad de pensamiento y la atracción que ésta ejerce sobre profesores y alumnos de todas las nacionalidades. Pero debajo de la excelencia se esconde otra explicación – el dinero.
La enseñanza y la investigación son costosas. Si se quiere sostenerlas con base en lo que los estudiantes pagan, habría que cobrar tanto que sólo los más ricos, o los afortunados que consigan becas, podrían inscribirse. Ello no sólo sería discriminatorio, sino que dejaría fuera una multitud de talentos potenciales. De ahí que haya una relación estrecha entre la calidad y el monto de los recursos patrimoniales de la universidad.
Como ejemplo puede citarse el grupo de ocho universidades conocido como la Liga de la Hiedra, nombre de origen deportivo asociado a sus muros cubiertos por ese tipo de plantas. El monto de los activos manejados por esas instituciones, entre paréntesis en miles de millones de dólares, son: Harvard (37.1), Yale (27.2), Princeton (23.8), Pennsylvania (12.2), Columbia (10.0), Cornell (6.8), Dartmouth (5.0) y Brown (3.5). Por estudiante, el nivel más alto corresponde a Princeton con 3.13 millones de dólares, seguida por Yale (2.33) y Harvard (1.74).
La administración de esas dotaciones ha llegado a ser una especialidad en el área financiera. Se procura diversificar las inversiones y al mismo tiempo obtener un rendimiento superior al de las combinaciones tradicionales de antaño. Las colocaciones han adquirido un perfil más osado, teniendo el efectivo y los bonos una ponderación inferior al 10%. Se observa una mayor preferencia por las empresas incipientes, los recursos naturales, los mercados emergentes y los fondos de cobertura, mientras ha declinado la participación de los bienes raíces, puntal fundamental en el pasado.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar