Desmonte regulatorio

Una solución en apariencia obvia sería desmontar en parte esas disposiciones laborales, pero las reacciones suelen ser muy adversas

Aparte de los consabidos perjuicios causados por el costo y la irregularidad de la energía eléctrica, cada vez que se discute por qué la industria dominicana sigue rezagada, o se debaten las causas del déficit comercial externo del país, suele surgir el asunto de la rigidez de las regulaciones laborales como uno de los principales motivos. Se expresa en ese sentido que las disposiciones sobre pago de liquidaciones, seguridad social y derechos adquiridos por los trabajadores incrementan los costos de producción, disminuyen la capacidad de competir y desalientan el establecimiento o expansión de las empresas.

Desde ese punto de vista, esas regulaciones favorecen a los ya empleados a expensas de los que no tienen trabajo, especialmente en cuanto a los jóvenes que procuran entrar al mercado laboral, y son una gran barrera para el crecimiento de la oferta de puestos de trabajo. Además, se señala que auspician la informalidad en la economía, como vía para escapar de esos costos, lo que a su vez limita la viabilidad del sector formal, mantiene un amplio segmento de la población desprotegido, y merma las recaudaciones de impuestos.

Una solución en apariencia obvia sería desmontar en parte las mencionadas disposiciones laborales, pero las reacciones, dondequiera que los gobiernos han tratado de hacerlo, suelen ser muy adversas. Sería lógico esperar que el rechazo proviniera de los sindicatos representantes de quienes tienen empleos, pero curiosamente proviene también de los que están sin trabajo. La razón de ello es que en economías con alto desempleo y subempleo, y con limitadas oportunidades de trabajo, el sector laboral suele encontrarse en desventaja frente a las organizaciones corporativas, y los desempleados aspiran a conseguir trabajos sin tener que sacrificar las condiciones establecidas.

Y aun en países desarrollados los intentos de reforma enfrentan vigorosas objeciones, como sucede en Francia a pesar de su alto desempleo juvenil.

Temas

+ Leídas