?Diciembre sin vacuna
Llegado el mes de diciembre, los dominicanos aún aguardamos por otra llegada, la de la vacuna contra el virus. No ha sido una sorpresa que no esté disponible todavía, pues se sabía que el proceso de su autorización y fabricación sería largo, y que era muy probable que las naciones ricas la obtuvieran primero. No obstante, persistía una leve esperanza de que pudiéramos tenerla para antes de las navidades.
Nos referimos a la vacuna en un sentido general, pues había unas doscientas en desarrollo, sin conocer cuál o cuáles de ellas podríamos eventualmente utilizar. Confiamos en no tener personalmente que escoger entre una u otra, prefiriendo que sean los expertos quienes orienten a la población y las autoridades en cuanto a cuál sería la mejor opción. Esto así pues dada la rapidez con la que esas vacunas experimentales han ido recorriendo las etapas para su aprobación, no se puede descartar que aparezca alguna consecuencia perjudicial de largo plazo que no fue posible detectar.
Para que la vacunación pueda generar inmunidad grupal, el costo en que un país deberá incurrir será alto y recaerá mayormente sobre su gobierno, lo que hace temer que algunos de ellos en zonas subdesarrolladas se inclinen por las ofertas más baratas. Sería lamentable entonces, y políticamente conflictivo, que si se tienen varias alternativas surgiera una diferenciación del product o utilizado según el poder adquisitivo de los usuarios, en especial si se comprueba que su efectividad o seguridad no son similares.
El asunto de las demandas y compensaciones por causa de efectos secundarios ha estado muy presente en las discusiones acerca de las vacunas. El gobierno de los EE.UU. eximió de responsabilidad a los laboratorios farmacéuticos cuyas vacunas sean aprobadas en ese país. La Unión Europea, en cambio, exploró acuerdos con esas empresas para compartir las compensaciones. Pero para los países pobres, la perspectiva es que sean los gobiernos los que deban responder.

Gustavo Volmar