En desventaja al llegar
Mantener los vínculos con los dominicanos que se han ido a vivir al extranjero es importante para nuestro país. No sólo son sus remesas un aporte económico significativo, sino que las destrezas que adquieren por su entrenamiento y experiencia laboral pueden ser muy útiles para el crecimiento de la producción nacional en caso de su eventual retorno. Los datos acerca de su número y ubicación suelen ser, sin embargo, imprecisos.
El Instituto para las Políticas Migratorias, un organismo sin fines de lucro con sede en Washington, publica informaciones sobre los inmigrantes en cada país. Según las cifras estimadas para mediados del 2015, 941,000 dominicanos nacidos aquí residían en los Estados Unidos, un número menor que el calculado por otros organismos. Le seguían España con 151,000, Puerto Rico con 58,000, e Italia con 42,000. Aparte de esos 941,000, otras 750,000 personas estaban clasificadas como de origen familiar dominicano en los EE.UU.
De acuerdo al Instituto, los inmigrantes dominicanos en los EE.UU. presentan un índice de pobreza (28%) superior al promedio del total de inmigrantes nacidos en el extranjero (19%), o que los procedentes de la región del Caribe en su conjunto (21%). En cuanto a los que dominan el inglés, el porcentaje de los dominicanos es del 35%, menor que el 50% del total de extranjeros y que el 43% de los caribeños. El porcentaje con educación universitaria (14%) era también inferior que el del total (28%) y el del Caribe (19%). Se reporta además un mayor predominio de los servicios (35%) en el empleo de los dominicanos que en el del total de inmigrantes (25%).
Esas cifras apuntan a que los dominicanos emigrantes, salvo un pequeño grupo de técnicos y profesionales, llegan a sus nuevos lugares de residencia en desventaja respecto a sus contrapartes de otras naciones. Inciden sobre ellos las deficiencias de nuestro sistema educativo y la pobreza que les empujó a emigrar.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar