Enlaces imprevistos
Son con frecuencia impredecibles los enlaces entre eventos económicos y negociaciones políticas. No se vislumbraba, en ese sentido, que una decisión sobre la deuda externa de la Argentina sirviera de plataforma para cambios en la correlación de las fuerzas políticas.
El caso de los fondos buitres, llamados así por su presunta disposición para alimentarse de naciones en dificultades, está llegando a su última etapa. La magia no estuvo en las discusiones de los representantes oficiales y los acreedores, sino en la habilidad del nuevo gobierno para lograr que el Congreso argentino diera el visto bueno a los términos acordados. En franca minoría en ambas cámaras, el gobierno consiguió el respaldo de sus antiguos adversarios, fragmentando de paso las fuerzas hasta hace poco solidarias con la administración anterior.
Varios analistas han dicho que esa aprobación demuestra que el comando del presupuesto nacional mueve lealtades y alianzas, poniéndolas a los pies de quien detenta el poder, pero el combate por el liderazgo opositor puede haber jugado un gran papel.
Para pagar las sumas pactadas, el gobierno argentino tomará préstamos por valor de US$12,500 millones, el mayor endeudamiento individual de cualquier país desde 1996. Pero lo más interesante vendrá después, tanto para el gobierno nacional como para las gobernaciones provinciales, ya que la fuente de los préstamos quedará abierta y será probablemente utilizada para cubrir gastos e inversiones.
Técnicamente ese financiamiento no implica un aumento de la deuda, si se reconoce la validez de los reclamos de los acreedores. Sería sólo un cambio en su composición, y si todos los tenedores de bonos aceptaran el acuerdo, la tasa de interés efectiva a ser pagada sería de apenas el 4.8%. Se desconoce, sin embargo, cuál será la reacción de los inversionistas que antes pactaron con el gobierno aceptando descuentos mayores, o si pudieran surgir nuevas demandas.
gvolmar@diariolibre.com
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar