Etapa de incertidumbre
La renuncia de Evo Morales abre una etapa que puede afectar los avances económicos
La OEA, en su auditoría del proceso electoral boliviano, declaró que era posible que el presidente Evo Morales hubiese quedado en primer lugar y el candidato opositor Carlos Mesa en segundo, pero que resultaba improbable desde el punto de vista estadístico que Morales hubiera logrado la diferencia del 10% sobre Mesa necesaria para evitar la celebración de una segunda vuelta.
Se aprecia en el informe, por lo tanto, que aunque haya ocurrido una manipulación de los mecanismos informáticos a fin de presentar a Morales como ganador en la primera vuelta, éste obtuvo el apoyo de un segmento muy considerable de la población. Su renuncia involuntaria, presionado por las protestas populares y la pérdida del respaldo de las fuerzas armadas y la policía, abren una etapa de incertidumbre política que puede afectar los innegables avances económicos que Bolivia ha alcanzado en el pasado reciente.
No es lo mismo derrocar a un dictador universalmente rechazado que desalojar del poder a un presidente con quien una parte de la población se siente identificada, en este caso indígenas y otros grupos sociales que por años ocuparon un segundo plano en cuanto a su incidencia sobre las decisiones nacionales, y respecto de su participación en las oportunidades de progreso y la distribución de la riqueza. Si esa parte de la población perdiera el acceso a las estructuras gubernamentales, se crearían condiciones propicias para un retorno a situaciones superadas y a la creación de un ambiente de confrontación adverso a la continuación del crecimiento económico.
La celebración de nuevas elecciones “lo más pronto posible”, como han solicitado muchos países miembros de la OEA, podría ser inconveniente para las fuerzas que respaldaban al presidente Morales, pues mientras la oposición proseguiría con sus candidatos y propuestas, dichas fuerzas tendrían muy poco tiempo para reorganizarse en torno a nuevos líderes, quedando en desventaja frente a sus rivales.

Gustavo Volmar