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Faena complicada

Mientras la situación está estable, es probable que se reclame al banco hacer más para estimular el crecimiento

La faena que deben cumplir los bancos centrales puede ser dura y amarga. Se les solicita mantener la inflación bajo control, pero al mismo tiempo se espera que fomenten el crecimiento de la economía.

No es que ambos objetivos sean incompatibles, como en ocasiones se dice. En realidad, un crecimiento económico sin estabilidad está llamado a ser efímero, pues la inflación terminará distorsionando las señales que guían a los inversionistas, empujará hacia arriba los costos de producción y hará disminuir la demanda efectiva de los consumidores. Los bancos centrales que hacen bien su trabajo así lo entienden, y están alertas para detectar cuándo es preciso tomar medidas para impedir que la inflación sobrepase la meta establecida en su política monetaria.

El problema está en que hay quienes no lo entienden de ese modo y ven sólo uno de los dos objetivos. Mientras la situación está estable, es probable que se reclame al banco hacer más para estimular el crecimiento, tanto por parte del gobierno como por las empresas privadas. Pero cuando la inflación aprieta, los trabajadores piden aumentos de salarios, bajan las recaudaciones reales de impuestos y las ventas disminuyen, entonces se le achaca no haber atendido a su misión de preservar la estabilidad.

De ahí que sea preciso proteger la independencia de los bancos centrales a fin de evitar que su gestión sea afectada por las presiones que reciben. Y esa necesidad es aún más intensa si la economía está compuesta por sectores en los que predominan conglomerados monopólicos u oligopólicos con mucha influencia, o cuando en el lado gubernamental se desconoce la esencia de las responsabilidades de esos bancos, o existe un afán por el crecimiento a como dé lugar.

Esto último ocurre en los EE.UU., donde el presidente Trump ha criticado duramente al banco central y ha expresado que explora la posibilidad de destituir a su presidente, el cual ha dicho no renunciará aunque le pidan hacerlo.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.