Fase de negación
No es negando la seriedad del asunto como se puede prevenir el contagio del COVID-19

Para un indigente, que lo pongan en cuarentena puede ser una gran felicidad. Conseguiría en ese caso alojamiento y alimentación quizás mejores que los que normalmente disfruta, y dispondría de una buena excusa para no laborar o buscar trabajo. Para las demás personas, en cambio, que los aíslen por dos o más semanas sería un grave problema, sobre todo si no son empleados y trabajan por su propia cuenta. Para ellos es tentador no dar de inmediato la alarma si han tenido cualquier contacto interpersonal potencialmente peligroso, o ante síntomas que probablemente sean causados por gérmenes comunes y corrientes.
Esa renuencia natural a caer en cuarentena es una de las razones por las que la propagación de las epidemias se acelera luego de que ellas empiezan a difundirse entre la población, y es un motivo más para tratar de atajar a tiempo los primeros casos. Pero no es negando la seriedad del asunto como se puede prevenir que se esparza el contagio.
Muchas películas de Hollywood han presentado situaciones en las que tiburones, volcanes, pirañas, fallas geológicas, represas agrietadas, desechos industriales, bacterias, serpientes y criaturas mutantes amenazan con devastar una comunidad. Las autoridades, sin embargo, a pesar de las exhortaciones de quienes se han percatado del inminente desastre, prefieren ignorar esas advertencias para no perjudicar la economía del lugar. Exigen pruebas más convincentes, rehúsan posponer torneos, festivales y convenciones, y las débiles medidas que toman terminan probando ser insuficientes. Sólo gracias al valor de los héroes de la película, se logra impedir el desastre o, por lo menos, que los daños sean menores.
Esa fase de negación puede ocurrir en cualquier sitio, como lo demostró el presidente de los EE.UU., cuya reelección en noviembre tiene su principal caudal de apoyo en la situación económica de su país. Sistemáticamente soslayó la gravedad del virus a fin de evitar que las actividades se perjudicaran.

Gustavo Volmar