Festejó la oposición

Quedó en segundo lugar, pero sus partidarios celebraron como si hubiera ganado. Y junto con ellos festejaron los inversionistas en bonos del gobierno, acciones de compañías y valores de los bancos. Mauricio Macri, candidato opositor a la presidencia de Argentina, obtuvo 34.3% de los votos frente al 36.9% del candidato oficialista Daniel Scioli, pero la diferencia fue menor a la esperada, dando paso a una segunda vuelta el próximo 22 de noviembre.
La economía jugó un papel fundamental. Con el acceso a nuevos créditos externos bloqueado por su disputa con los fondos de inversión que compraron muy baratos bonos del gobierno y rehusaron redimirlos a descuento, el gobierno argentino ha tenido que hacer uso de las reservas de divisas del banco central para cubrir el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos. En los últimos cuatro años, las reservas han descendido en un 42%, y de los US$27,000 que hay hoy en día, US$11,000 millones provienen de un crédito del gobierno chino y US$8,000 millones pertenecen a las instituciones financieras. Una devaluación del peso argentino ayudaría a reducir el déficit cambiario, pero aceleraría la inflación, estimada en 27% para este año.
Para disminuir el déficit fiscal y la emisión monetaria, Macri propone reducir los subsidios, incluyendo el de la electricidad que absorbe el 4% del PIB. Quitaría o bajaría los impuestos a las exportaciones de trigo, maíz y soya, y liberalizaría la compra de divisas para atraer inversiones, detener la caída del peso y contener la inflación.
Del otro lado, a pesar de las apariencias, Scioli no sería una copia de los Kirchner. Favorece limitar el rol del Estado en la economía, rebajar impuestos para elevar la competitividad de las empresas, devaluar gradualmente el peso, reducir la inflación al 10% para el fin de su mandato, desmontar paulatinamente el actual control de cambios y subir la tarifa de la electricidad.
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Gustavo Volmar
Gustavo Volmar