Fluctuaciones atenuadas
Desde ese ángulo, la situación equivalía a la aplicación de una política deliberada para provocar una recesión
Habiendo tomado a los economistas por sorpresa, la pandemia los encontró desprovistos de un adecuado instrumental analítico para predecir sus efectos. Las técnicas y los modelos apropiados para evaluar los ciclos económicos no servían de gran ayuda, porque el declive en la producción no era ocasionado por procesos inherentes a la propia economía, sino por las medidas tomadas por los gobiernos para combatir el virus. Desde ese ángulo, la situación equivalía a la aplicación de una política deliberada para provocar una recesión, mitigada solo parcialmente por disposiciones complementarias de gastos públicos financiados con deudas, ayudas sociales y reducciones de impuestos. Como las políticas económicas no suelen diseñarse para crear recesiones, el estudio de los efectos de la pandemia pasó a depender de acontecimientos de índole no económica, tales como la aparición de nuevas variantes del virus y el desarrollo de vacunas en su contra.
Pero eso no hizo que los economistas desistieran de elaborar y utilizar formulaciones matemáticas a fin de analizar el panorama, y obtener resultados que disminuyeran la incertidumbre acerca del curso probable de las actividades económicas. No obstante, dado que los factores más determinantes eran de otro origen, diferente al económico, tuvieron que tomarlos como variables externas, definidas por eventos químicos, biológicos y ambientales. No era una situación ideal, pero era con la que tenían que trabajar.
Estableciendo supuestos en relación con políticas monetarias y fiscales, uno de los modelos que parece ajustarse mejor a la realidad describe un escenario de fluctuaciones menguantes. Dicho de otra forma, predice que el camino hacia la normalidad no será una línea continuamente ascendente, sino una ruta con alzas y bajas. Y añade que la amplitud de esas desviaciones respecto de la tendencia ascendente, será cada vez más reducida, lo que implica una creciente estabilidad y, por ende, menor incertidumbre.

Gustavo Volmar