Fuera de la botella
Con más de 80 millones de habitantes y grandes reservas de petróleo y gas natural del planeta, Irán constituye un mercado potencial formidable

Rápidamente, y a pesar de los esfuerzos de sus rivales, la economía iraní se ha convertido en un imán para inversionistas extranjeros y exportadores de todo el mundo. Para la República Dominicana, sin embargo, las relaciones económicas con Irán permanecen esencialmente inexploradas, omisión que deberíamos proponernos subsanar.
Con más de 80 millones de habitantes y las cuartas mayores reservas de petróleo y gas natural del planeta, Irán constituye un mercado potencial formidable. En una región volátil, el sistema político iraní se distingue por su relativa estabilidad, aun cuando podamos no compartir muchas de sus actuaciones.
Deslumbrados por las oportunidades de ganar dinero, consorcios internacionales han estado involucrados activamente en transacciones con el gobierno iraní para establecer industrias, participar en exploraciones mineras y de hidrocarburos, e instalar empresas en segmentos de alta tecnología. Un ejemplo lo es el sector automotriz. En 2016 la compañía francesa Peugeot Citroën se asoció con una firma local para producir 200,000 vehículos anuales, y el mes pasado Renault hizo lo mismo con el objetivo de fabricar 150,000 unidades a partir del año próximo. Actualmente Irán produce cerca de 1.3 millones de vehículos al año y planea aumentar esa cifra hasta los tres millones para el 2025.
Auspiciado por el gobierno de Obama, el levantamiento de las sanciones que las naciones occidentales desarrolladas habían impuesto a Irán ha equivalido a dejar salir de la botella al genio de los cuentos de las mil y una noches.
El nuevo gobierno estadounidense ha intentado limitar la influencia iraní en el Medio Oriente, pero las perspectivas de buenos negocios son tan atractivas para las corporaciones europeas y multinacionales, que hacen muy difícil e improbable dar marcha atrás y poner sanciones otra vez. Una vez salido de la botella, no se quiere que el genio vuelva a entrar en ella.
gvolmar@diariolibre.com
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar