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Coronavirus
Coronavirus

Grados de alarma

Esperemos que el virus no se difunda en nuestra población, porque podría ser devastador para nuestra economía

Durante su campaña electoral, el actual presidente de los EE.UU. calificó como injustificadas las medidas, acordadas internacionalmente, para combatir el calentamiento global. Las describió como el resultado de una alarma innecesaria, auspiciada por entidades que se beneficiaban del pánico creado en torno a ese asunto. Y procedió, ya como presidente, a alejar a los EE.UU. de los mecanismos pactados para mitigar los daños ambientales, a fin de favorecer sectores económicos, como el del carbón, que contribuyen a agravar el problema.

El calentamiento global ha encontrado compañía. El presidente estadounidense entiende que los medios de prensa fueron los responsables de exagerar la importancia del coronavirus. Habiéndolos culpado en múltiples ocasiones de ser fuente de noticias falsas, percibe estos reportajes alarmistas como una vía para afectar la economía y, por ende, deslucir sus logros. Siendo la economía el factor principal detrás de su nivel de aprobación, es fundamental para él impedir que su crecimiento sea disminuido por la causa que sea, llámese difusión de CO2 en la atmósfera o del coronavirus entre las personas.

Otros líderes mundiales, en cambio, no comparten esa actitud. Hasta organismos relacionados directamente con la economía, como son el FMI y el Banco Mundial, han reaccionado con el propósito de atajar la incidencia del virus, aceptando que es preferible excederse en la respuesta preventiva, a que ésta sea tardía o insuficiente.

Dado que el objetivo primordial es detener la transmisión del virus, los países con el mayor número de casos han aislado comunidades y cancelado celebraciones, mientras empresas han suspendido sus convenciones, reemplazándolas por teleconferencias a fin de evitar las aglomeraciones de personas.

Esperemos que el virus no se difunda entre nuestra población. Podría devastar nuestra economía, y hasta incidir sobre la culminación de los procesos electorales. La perspectiva sería aterradora.

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Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.