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El nombre del DR-Cafta, como se conoce el tratado de libre comercio entre nuestro país, Centroamérica y Estados Unidos contiene un guion revelador

En algunas ocasiones el nombre de una cosa es suficiente para describir su origen, características y funciones. No es necesario, en esos casos, indagar más pormenorizadamente para saber qué se puede esperar del objeto en cuestión. Es posible que ciertos detalles, como el color, el tamaño o la forma, puedan variar, pero su esencia es conocida.

El nombre del DR-CAFTA, como se conoce al tratado de libre comercio entre nuestro país, Centroamérica y los EE.UU., contiene un guion revelador. La República Dominicana aparece en él separada de los demás países miembros.

Los EE.UU. no figuran explícitamente pues la designación del convenio presume su participación, ya que la meta era cimentar los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, un programa diseñado y aplicado por los estadounidenses de modo unilateral.

Centroamérica aparece agrupada en las dos primeras letras del CAFTA, que describe el acuerdo como una asociación de libre comercio con las naciones de esa región. Y entonces estamos nosotros, en el DR, con el guion de por medio. Si da la impresión de que se trató de una adición a un documento cuya negociación estaba en marcha, quizás sea porque así fue. Las discusiones con Centroamérica al respecto comenzaron en el 2003, pero con la República Dominicana se iniciaron un año después. No podíamos quedar fuera del convenio, se dijo aquí con vehemencia y con cierto grado de premura y ansiedad. Buscamos que se nos diera cabida y lo conseguimos.

En torno al tratado hay diferentes percepciones. Para los EE.UU. luce magnífico, puesto que tienen un superávit comercial con todos los otros integrantes, excepto Nicaragua. Para Centroamérica en conjunto el resultado es mixto, pues tienen un déficit con los EE.UU. y un superávit con la República Dominicana. Para nosotros, sin embargo, lo que hay son déficits tanto con los EE.UU. como con los centroamericanos. Y lo más grave, en cuanto a la agricultura, está aún por suceder.

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