Interés por la región
Ningún presidente de los EE.UU. ha visitado la República Dominicana. Han venido antes de ser presidentes y después de dejar de serlo, pero no durante su estadía en la Casa Blanca. Y aunque sí han visitado otros países latinoamericanos, a veces en múltiples ocasiones, no puede decirse que la región haya figurado entre las prioridades del gobierno estadounidense, salvo en la época del presidente Kennedy como respuesta a la revolución cubana. A pocos días de las elecciones estadounidenses, no se observa que esa escasa atención haya variado en términos prácticos.
El candidato demócrata Joe Biden ha ofrecido modificar esa actitud, instaurando una relación asociativa que promueva valores comunes, inversiones verdes, lucha conjunta contra el Covid-19 y otras dolencias, y una más estrecha colaboración en asuntos económicos. Formuló su propuesta tarde en su campaña, quizás al percatarse de que su apoyo entre los votantes hispanos estaba por debajo del que tuvo H. Clinton hace cuatro años, y de que su rival le igualaba en el crucial estado de la Florida.
Por supuesto, es sabido que las ofertas de los candidatos no siempre se hacen realidad después que ganan. Si Biden triunfa, su preocupación por los temas ambientales podría elevar su interés por la región, dado el efecto sobre los EE.UU. del deterioro ecológico en Brasil y otros lugares. Y ayudaría también el hecho de que llevó a cabo 16 viajes a Latinoamérica mientras era vicepresidente en el gobierno de Obama.
En lo que al presidente y candidato Donald Trump concierne, no habría que esperar cambios substanciales en sus políticas para la región, excepto por un fortalecimiento de las medidas que ha tomado hasta ahora.
En la presente campaña electoral estadounidense, los temas electorales han estado dominados por asuntos domésticos, como el virus, el empleo, los ilegales, el mercado de acciones, la población de color, el orden público, el seguro de salud, los medios de prensa, la policía y los subsidios.

Gustavo Volmar