?Momento apropiado
La conveniencia de aplicar una medida de política económica depende del momento en que se vaya a hacer. No basta con que esa medida contribuya a alcanzar un objetivo que se considera deseable. Tienen que existir también condiciones favorables para que su puesta en ejecución provoque los resultados esperados. Son muchos los ejemplos de políticas intrínsecamente correctas que fallaron por aplicarse en ausencia de dichas condiciones.
Un caso de actualidad a nivel mundial es el de los déficits fiscales. Los gobiernos tuvieron que incrementar sus gastos para atender la emergencia causada por la pandemia, al mismo tiempo que sus ingresos fiscales disminuían debido a la recesión en las actividades económicas. El resultante déficit fue financiado de uno u otro modo, usualmente con mayor deuda pública. Y salvo algunas excepciones de entusiastas expansionistas, ese déficit fue considerado como un mal necesario, algo eminentemente indeseable que hubo que tolerar para evitar una catástrofe socioeconómica.
Eso significa que la expectativa al respecto es que los déficits desaparezcan, o por lo menos que retornen a los niveles calificados como manejables. Pero aunque ese es un objetivo válido, el momento y modo de lograrlo está vinculado con la capacidad de la economía para soportarlo.
Aun antes de la pandemia, en noviembre del 2019, Randall Wray, profesor de economía en la Universidad Bard, declaró en un testimonio ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes de los EE.UU. que si la economía tiene un déficit en la cuenta corriente de su balanza de pagos, y si el sector privado tiene dificultades financieras y no está invirtiendo, reducir el déficit fiscal conduciría la economía a la recesión. Y enfatizó que en esas condiciones los intentos por disminuir el déficit serían contraproducentes, pues reducirían el crecimiento del PIB, y por ende los ingresos fiscales, y harían necesario aumentar los gastos sociales y el peso de la deuda pública.

Gustavo Volmar