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Ocaso de una iniciativa

Los objetivos de Petrocaribe no se limitaban a comprar y vender petróleo.

A juzgar por las declaraciones que acompañaron su creación en el año 2005, los objetivos de Petrocaribe no se limitaban a comprar y vender petróleo. Eran mucho más ambiciosos. Procuraban transformar a los países miembros del acuerdo, eliminando intermediarios y financiando grandes proyectos de inversiones públicas. Se esperaba que como resultado de esa iniciativa venezolana, impulsada ardientemente por el presidente Chávez, se redujeran las desigualdades económicas y emergieran sociedades más solidarias, justas y participativas.

Todo el sector de la energía estaba dentro del ámbito de las metas vislumbradas. El petróleo era una parte fundamental, pero la coordinación, cooperación y apoyo recíproco entre las naciones participantes se extendía a la electricidad, la tecnología y el desarrollo de infraestructura. En ese sentido, el petróleo era más que nada un catalizador, un punto de partida hacia la integración de un bloque de países dispuestos a recorrer de forma conjunta el camino que les llevaría hacia el progreso.

El deterioro económico de Venezuela, sumado a las sanciones que le fueron impuestas, debilitó progresivamente la incidencia del acuerdo en las importaciones de petróleo de varios de los países beneficiarios, entre ellos la República Dominicana. Nuestra refinería de petróleo, de la que el estado venezolano era accionista, compartió la misma suerte, viendo decaer sus instalaciones y perder cuota de mercado. Con escasa afinidad ideológica entre los dos gobiernos, y la presión externa en contra de hacer negocios con el régimen bolivariano, la desvinculación de Venezuela de la refinería dominicana era el camino a seguir.

Petrocaribe hizo posible que el Gobierno dominicano obtuviera préstamos a muy bajo costo, que las presiones sobre la balanza cambiaria del país disminuyeran, y que tuviésemos suministros asegurados de petróleo en momentos de gran volatilidad de volúmenes y precios. Debemos recordar y valorar sus aportes.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.