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Optimismo exagerado

Es preciso evitar que convirtamos la Semana Santa en un factor de propagación

Es probable que el mayor peligro que los dominicanos enfrentamos ahora en la lucha contra la pandemia sea creer que con la vacunación ya estamos a salvo. Siendo por lo general de temperamento optimista, combinado con una extraordinaria afición por las fiestas, encuentros familiares, reuniones con amigos y demás actividades sociales, pensamos que la vacuna es un boleto a la normalidad, a volver a ser como éramos antes, y a poder hacer todas las cosas que el temor al contagio nos impedía llevar a cabo.

La realidad, sin embargo, es que todavía se desconoce el alcance y duración de la inmunidad, o la efectividad de las vacunas contra las nuevas variantes del virus. A eso se suma el hecho de que la vacuna utilizada aquí, la Sinovac de China, es aparentemente una de las menos efectivas de todas las que están siendo empleadas alrededor del mundo. Su efectividad es sólo una conjetura, pues la empresa fabricante ha rehusado revelar los resultados de la tercera fase de las pruebas clínicas efectuadas durante su desarrollo, las cuales son determinantes para comprobar la efectividad. Datos de Brasil, no obstante, donde parte de las pruebas fueron realizadas, ubican la efectividad en cerca del 50%, lo que la haría ser aún menos efectiva que la Sinopharm, elaborada por laboratorios estatales chinos.

A pesar de esa evidente desventaja, hemos sido partidarios de la vacunación, dado que algo es mejor que nada, y como un acto de solidaridad social, esto último en vista de que para que nuestro país pueda alcanzar el nivel de inmunidad grupal es necesario que estemos dispuestos a vacunarnos. Y cuando tengamos acceso a vacunas mejores, procedamos a ponérnoslas.

Es preciso evitar que convirtamos estos días de Semana Santa en un factor de propagación de la enfermedad. Iremos conociendo la efectividad de la vacunación a medida que los días vayan transcurriendo, y no debe sorprendernos que algunos de los vacunados sean contagiados, aunque esperamos que ninguno gravemente.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.