Prueba monetaria
Se propusieron primero restaurar el crecimiento del PIB, luego reducir la tasa de desempleo y, más adelante, llegar a un cierto nivel de inflación
A veces un antibiótico resulta ser muy efectivo para combatir ciertas infecciones. Su éxito, sin embargo, puede terminar provocando su eventual fracaso. Esto así pues la gente, y hasta los propios médicos, abusan de su empleo. Los gérmenes se van haciendo resistentes al medicamento, y su eficacia disminuye gradualmente.
Desde la crisis del 2008, la política monetaria ha sido el pilar de la salud económica mundial. Los bancos centrales de las principales economías occidentales la han utilizado ampliamente, hasta el punto de tomar medidas que años atrás hubieran sido consideradas como imprudentes. Han bajado las tasas de interés al mínimo, e incluso las han llevado a terreno negativo. Y no han dudado en emitir grandes cantidades de dinero a fin de estimular las actividades económicas. Se propusieron primero restaurar el crecimiento del PIB, luego reducir la tasa de desempleo y, más adelante, llegar a un cierto nivel de inflación. Alcanzados esos objetivos, prosiguieron no obstante con sus políticas expansionistas, complaciendo a gobiernos e inversionistas. Si su objetivo fue asegurar la primacía de la política monetaria, no hay duda de que lo lograron. Hoy el mercado financiero está más pendiente de lo que esos bancos dicen, que de los indicadores acerca del comportamiento real de la producción, y les reclaman que sigan haciendo lo mismo.
Como la Gran Recesión iniciada en el 2008 comenzó en el sector financiero, las medidas monetarias eran apropiadas para salir de ella. Pero el coronavirus se encargó de poner de relieve que el empleo en cualquier circunstancia y por tiempo indefinido de un instrumento de política económica, puede mermar su eficiencia cuando más se necesita. Poner más dinero a circular cuando ya las tasas son muy bajas, no es la respuesta adecuada para una situación en la que el virus ha roto cadenas de producción, y causado la suspensión de convenciones, clases, vuelos, festivales, concursos y eventos deportivos.
Gustavo Volmar