Rescates lucrativos
Aún en sitios insospechados del mundo se saca ventaja de la historia
La preservación de las tradiciones nacionales es un mecanismo efectivo para la defensa de nuestra identidad como país independiente. No es casual que la pérdida gradual de esas tradiciones haya acompañado al declive de nuestra cohesión social. Pero no hay razón para que dicha recuperación deba sólo tener efectos culturales. Puede muy bien ser lucrativa también.
Rescatar el pasado es a nivel mundial una actividad rentable. Hay, por supuesto, rescates que generan beneficios directos, como lo son la recuperación de artefactos contenidos en buques hundidos, el hallazgo de documentos u obras de arte olvidados, o la reconstrucción de vehículos antiguos. En esos casos, los objetos son la fuente de las ganancias por el valor que puedan tener en el mercado, sea por su propia composición o por el interés de museos y coleccionistas.
Otros tipos de rescates, sin embargo, derivan su valor económico de la atracción que puedan ejercer sobre nacionales y extranjeros. Muy en boga está la puesta en escena de acontecimientos o situaciones de épocas pretéritas. Comunidades enteras en Europa, los EEUU, Japón, China y otros lugares participan en la recreación de ambientes de otras eras, incluyendo en ella vestuario, gastronomía, obras de teatro, carruajes y demás aspectos relevantes. En nuestro caso, no estamos aprovechando el gran potencial que nuestra rica historia nos ofrece.
Aún en sitios insospechados del mundo se saca ventaja de la historia. En estos días y hasta fines de diciembre, un tren del metro de Nueva York recorre los domingos un tramo desde la Segunda Avenida en Manhattan hasta la calle 125. Sus vagones son antiguos, restaurados en detalle, con anuncios, mapas y decoraciones de los 1930 y 1940. Pasajeros y empleados visten trajes de la época. Se usan abanicos de techo y luces incandescentes. Las estaciones en la ruta tienen letreros y mobiliario apropiados. Y los turistas se toman fotos, compran recuerdos y pagan por el servicio.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar