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Reto y peligro

El reto consiste en mantener el entusiasmo sin desbordar su fisonomía constructiva

El origen del renovado interés en el proceso electoral mostrado por muchos jóvenes dominicanos, es atribuible al fracaso de las elecciones municipales. Desde el punto de vista analítico, es evidente la relación directa entre ese incidente y las reclamaciones populares plasmadas en concentraciones y cacerolazos, existiendo una clara secuencia temporal de causa y efecto entre ambos hechos.

Pero aparte de esa relación directa, hay también influencias indirectas que crearon el clima propicio para que tuviera lugar dicha reacción popular. Aunque es difícil cuantificar su rol individual, no parece haber duda acerca de la incidencia de varios factores capaces de generar sentimientos de frustración, entre ellos la percepción de que la corrupción no ha sido suficientemente combatida, y que la administración de la justicia adolece de una notoria debilidad en cuanto a establecer responsabilidades.

El movimiento de protesta ha exhibido una encomiable espontaneidad, sin que haya sido necesario pagar o coaccionar a los participantes. Y se ha conducido, además, en términos pacíficos, sin llamados a la violencia. Enfrenta ahora, no obstante, un reto y un peligro.

El reto consiste en mantener el entusiasmo sin desbordar su fisonomía constructiva. Es seguro que proseguirá hasta el quince de este mes, pero deberá conseguir llegar hasta mayo y quizás hasta más allá, dependiendo del resultado de la primera vuelta de los comicios.

El peligro radica en la posibilidad de su institucionalización. Es tentador intentar formalizarlo a fin de darle continuidad, dotándolo de una estructura directiva, pero es una tentación que convendrá evitar. En nuestra región latinoamericana se han dado casos de movimientos de esta clase que luego se transformaron en organizaciones políticas, perdiendo sus características originales y su atractivo para múltiples preferencias.

Desde el ángulo de la economía, no hay razón por la que ésta deba salir perjudicada por el movimiento.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.