Riesgos comunes
La conclusión pacífica de nuestro proceso electoral removió uno de los factores identificados por los analistas como posibles riesgos para el desenvolvimiento de la economía dominicana. Pero en adición a que la posibilidad de resultados electorales cuestionados no se materializó, la perspectiva de que el Congreso pudiera obstaculizar las iniciativas gubernamentales quedó también esencialmente removida por la gran participación del nuevo partido de gobierno entre los legisladores electos. Otros factores, lógicamente, permanecen, tales como las estrecheces fiscales y las presiones cambiarias, y su eventual remoción tendrá que ser gradual y progresiva.
Es natural que al evaluar los riesgos que son tomados en cuenta por los inversionistas, nos concentremos en aquellos sobre los que podemos incidir directamente. Pero en adición a esos tipos de riesgos específicos, existen otros de índole común, aplicables en general a las naciones en vías de desarrollo, cuya relevancia aumenta en condiciones de estrés económico. A ese respecto, los economistas alemanes Joscha Beckman y Robert Czudaj han constatado que en tiempos de crisis la importancia de los riesgos comunes aumenta en relación con la de los específicos.
Ese resultado obedece en parte a la presencia de consideraciones globales en los procesos de decisión de los inversionistas. Si bien es cierto que los riesgos propios de cada país son los más significativos, las decisiones son influidas también por políticas basadas en ponderaciones de riesgos colectivos, que se asignan a grupos de países y pueden conducir a que inversionistas se alejen de economías emergentes o subdesarrolladas. Esta clase de riesgos es más difícil de mitigar de forma individual y requiere de esfuerzos conjuntos que ayuden a despejar incógnitas globales. Particularmente afectadas son las inversiones extranjeras directas, no financieras, en actividades dependientes del mercado interno de los países receptores.

Gustavo Volmar