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Roles divergentes

Los vínculos económicos con China son aparentemente válidos, pero puede permitir que la influencia china auspicie transformaciones.

En su momento, la reacción crítica estadounidense a nuestra apertura de vínculos diplomáticos con China no tardó mucho en llegar, acompañada de serias advertencias acerca de cuáles eran las verdaderas intenciones de los chinos. La semana pasada, días antes de la primera visita oficial a China del primer ministro de Jamaica Andrew Holness, el más alto oficial militar de los EE.UU. en la zona visitó ese país y expresó que China no comparte los valores que son comunes a su país y Jamaica. Y añadió que aunque China tiene intereses económicos legítimos alrededor del mundo, incluyendo Jamaica, su modelo de gobierno hace que sus actuaciones en otras naciones puedan conducir a pérdidas de soberanía, transparencia, derechos laborales y protección ambiental.

Puede apreciarse, en consecuencia, una divergencia en cuanto a la opinión estadounidense sobre el rol de la economía en las relaciones con China, y su criterio en torno a los peligros que su régimen político representa para otros países. Los vínculos económicos son aparentemente válidos, pero la puerta que ellos abren puede permitir que la influencia china auspicie transformaciones y comportamientos perniciosos a mediano y largo plazo.

De ser cierto ese riesgo, una forma obvia de evitarlo sería alejarse de China hasta que su modelo gubernamental cambie, y pase a ser más parecido a los de los estados democráticos. No hay que decir, sin embargo, que no luce probable que eso suceda en el futuro próximo, razón por la que queda así planteado el problema de cómo hacer posible que los evidentes beneficios económicos del comercio e inversiones que China puede implicar, no conlleven esos costos mencionados por los EE.UU.

No hay una fórmula mágica de aplicación universal para lograrlo. Cada país tendría que diseñar su propio esquema, y no es para nada seguro que puedan todos encontrarlo, sobre todo aquellos que poseen instituciones débiles y tradiciones democráticas poco arraigadas.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.