Sanciones electorales
Las elecciones de noviembre tienen implicaciones en las políticas migratorias, acuerdos comerciales, la protección ambiental y la transferencia de tecnología
A veces se ha dicho que los resultados de las elecciones en los Estados Unidos son para los dominicanos casi tan importantes como las que tienen lugar aquí. Es una exageración, evidentemente, pero pone de relieve la incidencia que las políticas de los gobiernos estadounidenses tienen sobre la República Dominicana. Este año, lejos de ser una excepción, los comicios presidenciales de noviembre tienen para nosotros un significado especial, por sus implicaciones sobre asuntos tan relevantes como son las políticas migratorias, los acuerdos comerciales, la protección ambiental y la transferencia de tecnología.
En lo que a la política comercial de los EE.UU. concierne, ella ha estado marcada por iniciativas con el indicado propósito de proteger a las empresas estadounidenses de lo que se ha calificado como competencia desleal foránea. Afectados por esas medidas han sido socios comerciales, inversionistas y entidades como la Organización Mundial del Comercio. Los blancos de las críticas y amenazas de sanciones han ido variando, primero México, seguido por la Unión Europea y después China, esta última el objetivo primordial en estos momentos.
La proximidad de los comicios parece haber acentuado la intensidad de los posibles castigos que se mencionan en contra de los chinos por su alegada participación en actividades de espionaje cibernético, robo de tecnología, manipulaciones comerciales, expansionismo militar y abusos contra los derechos humanos en Hong Kong y otros lugares. Aunque algunas de esas medidas potenciales lucen ser muy contundentes, su viabilidad es discutible, siendo un ejemplo de ello la posibilidad de prohibir la entrada a los EE.UU. de los miembros del partido comunista chino, cerca de 92 millones de personas sin una lista publicada de quiénes son, pero de los cuales sólo unos 8 millones ocupan cargos estatales. Y si se incluyera a los familiares también, los impedidos a ingresar llegarían a la tercera parte de la población china.

Gustavo Volmar