Sanguijuelas comerciales
Si no son simples proclamas proselitistas, podríamos estar próximos a un cambio en la actitud de los Estados Unidos frente al libre comercio y a los tratados internacionales para promoverlo.
La oposición a los convenios en ese país solía provenir de las organizaciones laborales, cuyos miembros temen perder sus trabajos. Dada la vinculación de los sindicatos con el partido demócrata, congresistas de ese partido por lo regular plantean una serie de condiciones a fin de torpedearlos. Con el argumento de querer impedir la explotación de los obreros en el extranjero, exigen que se requieran para ellos condiciones de trabajo y prerrogativas que en la práctica anularían las diferencias de costos de producción entre las naciones firmantes de los tratados. Los republicanos, por el contrario, favorables a las empresas, en su mayoría daban su apoyo a la libertad comercial.
Ahora la correlación de fuerzas ha cambiado. Ha sido el actual gobierno demócrata el mayor promotor de los acuerdos, mientras los aspirantes a la candidatura republicana achacan al comercio haber empobrecido a millones de estadounidenses, y sido de paso la vía por la cual los extranjeros han succionado la vitalidad económica del país, como si de sanguijuelas se tratase.
Y mientras tanto, en el lado demócrata, la presión del candidato autoproclamado socialista ha llevado a la principal aspirante a distanciarse de su otrora vigoroso apoyo a los tratados. Si esas posiciones persisten luego de que alguno de ellos llegue a la presidencia, el escenario comercial dejará de ser el mismo.
Si el tamaño de la sanguijuela se mide por la magnitud del déficit comercial de los Estados Unidos con cada uno de los países participantes en los convenios, la República Dominicana puede librarse de ser calificada de esa forma.
Dada la situación de nuestro intercambio con los Estados Unidos, más que una sanguijuela somos un país que necesita recibir una transfusión.
gvolmar@diariolibre.com
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar