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Sin miedo a la deuda

Entre los economistas que laboran en países cuyas monedas son utilizadas para fines de reserva, se está imponiendo el concepto de que no hay que inquietarse por el monto de la deuda pública, sea en cuanto a su nivel absoluto, o como porcentaje del PIB. Consideran que una combinación de factores, como son la globalización de los mercados financieros y las políticas monetarias expansionistas, han creado condiciones en las que la demanda por títulos de deuda pública puede absorber grandes emisiones sin afectar sensiblemente sus rendimientos, lo que implica que el costo de financiamiento para los gobiernos emisores no aumentaría de forma significativa. Por supuesto, los gobiernos que se dice pueden hacer eso son muy pocos, mencionándose países como los EE.UU. Alemania y Japón.

Desde ese punto de vista se percibe una actuación sucesiva de las políticas monetaria y fiscal con el propósito de combatir una amenaza de recesión. Primero actúa la política monetaria, ampliando la cantidad de dinero en circulación y bajando las tasas de interés a cero o por debajo de cero. Y a continuación interviene el gasto público, a través de inversiones en infraestructura, programas de bienestar social o, incluso, vía subsidios a los consumidores. Y, como para atraer el apoyo de los muy militantes defensores del medio ambiente, mencionan que un posible destino de esos incrementos en los gastos públicos podría ser la lucha contra el cambio climático en sus diferentes manifestaciones.

Países como el nuestro, evidentemente, no están entre aquellos a los que esta teoría puede aplicarse. Dado que nuestro peso dominicano no es una moneda de reserva utilizada internacionalmente, si intentáramos hacer lo que dicha teoría sugiere lo que conseguiríamos sería una gran devaluación cambiaria con su consecuente inflación galopante. Se quebraría la estabilidad, las expectativas se tornarían adversas, descendería la inversión y caería el crecimiento real del PIB.

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Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.