Transacciones ficticias
La manipulación de precios puede tener como objetivo hacerlos bajar o subir, es sancionada como un delito
De todas las llamadas “leyes” que rigen el comportamiento de las economías, probablemente la más conocida a nivel general es la de la oferta y la demanda. En mercados en los que los precios de los bienes y servicios no son fijados por alguna autoridad gubernamental de forma administrativa, corresponde a los compradores y vendedores definir los precios, lo cual ocurre por vía de la relación entre las cantidades demandadas y las ofrecidas a diferentes precios alternativos. En principio, en cuanto a la demanda, mientras mayor sea ésta más alto tenderá a ser el precio, y lo opuesto sucede con la oferta.
Eso significa que si alguien pudiera simular que hay una demanda o una oferta que realmente no existen, esa persona u entidad podría lograr hacer variar el precio de forma artificial, lo que le puede convenir en determinadas circunstancias. Para hacer eso, sin embargo, es necesario que el cierre definitivo de las transacciones se lleve a cabo en una fecha futura, y que la demanda u oferta ficticias puedan ser canceladas antes de que sean concretadas.
Situaciones como ésa se pueden dar en los mercados de productos, y algunos casos notables han tenido lugar en diferentes ocasiones. En el pasado mes de agosto, por ejemplo, un operador especializado en metales preciosos, empleado de un importante banco internacional, se declaró culpable en los Estados Unidos de haber influido sobre los precios del oro, la plata, el platino y el paladio. Con ese propósito, y durante un largo período que abarcó desde el 2007 al 2016, colocó miles de órdenes de ejecución futura sin intención de completarlas realmente. Para ello dijo que había contado con la anuencia de sus supervisores, y declaró haber aprendido la práctica de otros operadores de mayor nivel y antigüedad.
La manipulación de precios puede tener como objetivo hacerlos bajar o subir, es sancionada como un delito, y se puede aplicar a múltiples tipos de productos, incluyendo monedas y bienes básicos.

Gustavo Volmar