Vagancia apreciada
Hoy en día el trabajo es considerado más un medio que un fin, secundario del ocio y la recreación
En el mundo occidental el trabajo solía ser visto como una actividad ennoblecedora. Su función no sólo era procurar bienes y servicios para satisfacer necesidades, sino que también intervenía en la formación del carácter personal y en la adquisición de hábitos de perseverancia y disciplina. A su favor estaba además el criterio de que el perjuicio de la ociosidad no se limitaba al individuo sino que era dañina para la sociedad en general, pues aparte de ser los desempleados una carga para los demás, su mal ejemplo erosionaba los valores éticos de la población.
Esa visión del trabajo arrastraba una condena moral a quienes no laboraban. Implícito en ese concepto estaba la presunción, más válida en economías de subsistencia poco industrializadas, de que la gran mayoría de los desocupados no trabajaban porque no querían hacerlo. Existía la creencia de que siempre había oportunidades de trabajo disponibles, aunque fueran de bajo nivel y baja remuneración. Los vagos, por lo tanto, eran objeto de censura y recriminación, merecedores de ser sancionados y obligados a modificar su comportamiento.
Algunas medidas tomadas con esa finalidad permanecen, o estuvieron hasta hace poco, vigentes en muchos países, contenidas en leyes que fueron siendo olvidadas. En Colombia, por ejemplo, la ley 48 de 1936 definía como vagos a todas las personas que no ejercían una ocupación tolerada, e incluía entre ellos a quienes se dedicaran a la mendicidad o forzaran a menores de edad a hacerlo. Y establecía un vínculo entre la vagancia y la criminalidad, señalando que una forma de identificar a los vagos era hallar en su poder instrumentos para violentar cerraduras. Vagos y rateros, por lo tanto, podían ser enviados a colonias agrícolas por lapsos de uno a cinco años.
La actitud al respecto ha cambiado aquí y en otros lugares. Hoy en día el trabajo es considerado más un medio que un fin, secundario del ocio y la recreación.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar