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Valoración mágica

La valoración del bitcoin sólo es sustentable si hay una perspectiva real de que su uso se extenderá

Entre las características más impresionantes de los mercados financieros se encuentra su aparente capacidad de crear riqueza a partir de la nada. Como si se tratara de un espectáculo de magia, la valoración de un activo cualquiera puede ser subida hasta las nubes si hay quienes están dispuestos a pagar un alto precio para conseguirlo. Luego de que se efectúa una transacción a un mayor precio, ese nuevo precio se aplica a todas las unidades de dicho activo en existencia, arrojando una cifra que puede ser extraordinariamente elevada. Los felices propietarios pueden entonces celebrar su buena fortuna, algunos de ellos multimillonarios de la noche a la mañana.

La única condición para que esa dicha se mantenga es que no se les ocurra a un grupo grande de los afortunados poner en venta su porción del activo en cuestión, pues si lo hicieran podría no haber suficientes compradores al precio vigente, lo que haría descender el precio y la valoración. Pero, ¿por qué vender si se espera que el precio siga subiendo? Mientras se crea que subirá, no será racional vender.

Lo que ha sucedido con el bitcoin, la moneda virtual, es un ejemplo de esa magia financiera. Al finalizar octubre, el valor capitalizado de las unidades de bitcoin en existencia excedió los cien mil millones de dólares, monto superior al del PIB anual de nuestro país. Y eso a pesar de que el bitcoin no existe fuera de los sistemas de cómputos que mantienen y actualizan los registros de su creación e intercambio.

Habría que ser demasiado ingenuo para no percatarse de que esa valoración del bitcoin sólo es sustentable si hay una perspectiva real de que su uso se extenderá, coexistiendo o reemplazando las monedas tradicionales emitidas por bancos centrales y respaldadas por estructuras legales. Pero aún si los principios matemáticos detrás del bitcoin fueran adoptados por otros medios de pago, no sería necesario que el bitcoin fuese el punto de partida.