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Festejo irracional

Si los bancos colapsan, también colapsan la producción, las ventas, los ahorros y los empleos

En ocasión de los problemas que han afectado al sistema bancario estadounidense, los medios de prensa especializados en asuntos financieros se apresuraron a indagar acerca de las percepciones y opiniones de las personas a ese respecto. Dado que se mencionaba la posibilidad de que surgiera un pánico que pusiera en peligro la estabilidad del sistema, era importante recabar los puntos de vista de la población.

Entre las reacciones del público en torno a lo sucedido hubo una que los entrevistadores no anticiparon. Un cierto número de personas, cuya cuantía no fue revelada, expresaron su parecer de que los bancos afectados por los trastornos, y sus propietarios, se lo merecían por su codicia y su comportamiento irresponsable. Y algunos dieron a entender que se alegraban de que a esa gente le hubiera pasado eso.

A lo largo de la historia, los banqueros han sido objeto de toda clase de críticas, siendo presentados como insensibles a las necesidades y penurias de los demás. El resentimiento puede provenir de cobros de intereses considerados abusivos, del rechazo de una solicitud de crédito, de la ejecución de una garantía, o de cualquier otro incidente por el cual alguien siente haber sido maltratado. Desde ese ángulo, los bancos son poderosas entidades motivadas por su propio provecho, dispuestas a aprovechar todas las oportunidades para incrementar su riqueza.

Pero independientemente de cuál haya sido la causa del resentimiento, es interesante observar que la satisfacción por el deterioro del sistema bancario es una actitud intrínsecamente irracional y autodestructiva. Aun si aceptáramos que los bancos merecieran ser castigados, su rol en la economía conduciría a que las consecuencias de sus vicisitudes se transmitieran a todas las actividades, perjudicando a quienes inicialmente las festejaron.

Siendo un factor clave para el funcionamiento del mecanismo de pagos, si los bancos colapsan, también colapsan la producción, las ventas, los ahorros y los empleos.

 



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Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.