Pasividad laboral
A raíz del colapso soviético, varias evaluaciones revelaron en esos países una carencia de creatividad y motivación para emprender actividades económicas por cuenta propia
Todo lo que concierne al ser humano como factor productivo suscita controversia. Su doble condición de ser el fin último de la economía, y a la vez fuente de los bienes y servicios con los que sus necesidades son cubiertas, abre un amplio conjunto de aspectos relacionados con la equidad, los derechos, el mérito, la propiedad y la distribución.
Entre esos asuntos, uno destaca por la complejidad de su análisis. Consiste en el efecto que sobre las motivaciones tienen los regímenes y programas sociales puestos en marcha por los gobiernos. Es un bien conocido postulado de las organizaciones conservadoras, antes preferentemente conocidas como “derechistas”, que los mecanismos de subsidio promueven la vagancia, cultivando holgazanes a quienes conviene más no hacer nada que ponerse a buscar trabajo. Tales consideraciones son, lógicamente, refutadas vigorosamente por corrientes de pensamiento más “progresistas”.
Un caso peculiar, de esos que los acontecimientos históricos suplen sólo ocasionalmente a los científicos sociales para su estudio, ha sido el de los países del este de Europa antes situados dentro de la esfera socialista, o que eran parte de la Unión Soviética. A raíz del colapso soviético, varias evaluaciones revelaron en esos países una carencia de creatividad y motivación para emprender actividades económicas por cuenta propia, característica que era más intensa cuanto mayor fuese la edad de las personas. Las décadas vividas bajo un esquema social en que se valoraba más la disciplina, el orden, la sumisión y el apego a los lineamientos establecidos, moldearon un tipo de comportamiento opuesto al requerido para progresar en medios en los que regía el capitalismo, creando grandes dificultades para la integración de esos conglomerados humanos.
Y se detectó además una relación entre la duración del esquema socioeconómico centralizado y la intensidad del efecto. Era mayor en países como Ucrania y Belarús, que en Hungría o Polonia.
Gustavo Volmar