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Es el equivalente en línea de apropiación de tierras del siglo XIX en los Estados Unidos. A principios de año la Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados (ICANN por sus siglas en inglés), la entidad responsable de las direcciones en el ciberespacio, permitió solicitudes para nuevos sufijos. Eso permitiría nuevos dominios tales como .microsoft, .paris y .música, para sumarse a los 22 que ya existen, tales como .com y .info.
Esto ha generado expectación, y también controversia. Los expertos en seguridad se preocupan por los fraudes. Aun si los nuevos sufijos fracasan, los dueños de marcas se quejan de que tendrán que gastar millones comprando dominios que no desean, solo para proteger sus identidades en línea. El costo se estableció alto para disuadir a los que hacen perder el tiempo: para empezar se debe pagar $185,000 a ICANN, con un honorario anual de $25,000 - y decenas de miles en honorarios legales. Pero esos "registros de protección" serán costosos para las pequeñas empresas y las organizaciones caritativas - y un fastidio para las grandes, quienes podrían tener que registrar múltiples dominios. Esther Dyson, quien fuera presidente del consejo de ICANN, compara la expansión a los derivados financieros que agregan complejidad sin crear valor. El precio para los nuevos nombres es menos el resultado de escasez en línea de bienes raíces en línea que de la ambición de los registros de dominios poderosos, agencias de mercadeo y abogados.
ICANN está acostumbrado a esas acusaciones. Le preocupa más una ola de paralizantes disputas, ya sea en arbitraje o en los tribunales. A principios de abril detuvo las solicitudes de nuevos dominios después de descubrir una falla técnica que permitía que algunos solicitantes vieran los planes confidenciales entre sí. El sistema fue reiniciado el 22 de mayo y la aplicación probablemente se hará pública a mediados de junio. Se vislumbran demandas por esto.
De hecho, ICANN ha reservado una tercera parte de los honorarios de solicitudes de $350 millones que ha recaudado, en un fondo para honorarios legales y otros. Los abogados especializados en propiedad intelectual son notablemente ingeniosos. Una gran, sin precedentes, mal manejada, costosa y tecnológicamente sospechosa expansión de nombres de dominios ofrece grandes oportunidades.
La meta más apetecible, dicen varios de ellos, es la forma en que ICANN planea procesar las solicitudes 500 a la vez, tardándose con cada lote quizás seis meses. Si tomamos seis lotes (ya se han recibido más de 2,000), el primero empezará a correr dos o tres años antes que los últimos. Los rivales podrían alegar injusticia.
Todo dedos y pulgares
La solución de ICANN es "tiro con arco digital": establece el momento, todo el mundo cliquea, y los que estén más cercanos al blanco serán los ganadores. Muchos están de acuerdo con el Grupo de Propiedad Intelectual, un grupo de cabilderos de propietarios de nombres, que dice que es "complejo, no ha sido probado y está sujeto al azar". Algunos solicitantes están haciendo trucos para colocarse en el frente de la fila. Por $25,000 pool.com, una compañía de registro de dominios, tratará de colocar a sus clientes en el primer lote (con un reembolso parcial si fracasa). Si las disputas estancan el proceso, los últimos lotes podrían retrasarse aún más, empeorando la situación.
Quién obtiene qué podría significar más batallas. Nadie disputará Disney por .disney, pero ¿que pasaría con .disneyexperience? Esas preguntas permanecen sin contestar a pesar de contar con 300 páginas de directrices, dice Dan Jaffe de la Asociación Nacional de la Publicidad. Jeff Duke, asesor general de Zippo, un fabricante de encendedores, dice que la firma ya gasta $3 millones al año "jugando a darle al topo" con usurpadores - una suma considerable para un fabricante pequeño, aunque uno con una marca reconocida. La expansión "multiplicará nuestros dolores de cabeza", predice él. Zippo solicitará .zippo, "aunque no tenemos grandes planes para el mismo." Él prevé posibles luchas con impostores utilizando el nombre de Zippo, o variantes del mismo con .shop o .lighter. Dice Josh Bourne de la Coalición contra Abuso del Uso de Dominios, un grupo industrial, que cerca del 90% de las solicitudes de dueños de marcas son provocadas por la ansiedad no el optimismo.
Compañías con nombres que son comúnmente utilizados por otros, tales como Delta y United, podrían luchar para asegurar los dominios que desean. Algunos se decidirán en subastas, el último recurso del proceso de ICANN, otros posiblemente en los tribunales. Donde dos empresas tengan nombres similares, por ejemplo UBS (un banco) y UPS (un servicio de mensajería), un panel de ICANN podría utilizar apreciación y algoritmos para decidir si el aprobar ambos dominios ocasionaría confusión. Es seguro que algunos impugnarán esas decisiones.
Las batallas más feroces serán por los sufijos genéricos más populares - tales como .art, .radio, .music y .web. Algunos concursantes han tratado de obtener protección de la marca con la esperanza de espantar a sus rivales. En los Estados Unidos hay solicitudes pendientes de sufijos tales como, .art, .shop, .safe, .wedding, .franchise, .food y .bank, presentados tanto por personas como por empresas. Un agresivo bufete legal en San Francisco, Rodenbaugh Law, ha presentado 15 solicitudes separadas en nombre de sus clientes.
La oficina de patentes de los Estados Unidos usualmente rechaza esas solicitudes basados en que son puramente descriptivas. Pero parece que algunas se han colado. Varios casos están en los tribunales o en camino. Alegando que la oficina de patentes les concedió el derecho exclusivo de su uso, Planet.Eco, una pequeña empresa, está demandando a otras dos que desean .eco string.
Ya sea que esos casos sean reales o pruebas, el potencial para trastornos es evidente. El caso .eco ha sonado por más de dos años. Tampoco ayuda que Europa aprueba las solicitudes de registro de dominios de internet más rápidamente de lo que ocurre en los Estados Unidos. "Las marcas registradas son específicamente para países, los dominios son únicos. Los dos nunca serán exactamente iguales", dice Rod Beckstrom, el jefe de ICANN.
J. Scott Evans, un abogado con Yahoo!, señala otro conflicto potencial: cuando una empresa solicita un término que es genérico de su industria. Si una gran compañía de tecnología tiene éxito en obtener el nombre, digamos .cloud, los consumidores podrían asociar la computación de nubes con esa compañía por encima de las demás. Los rivales podrían responder con demandas antimonopolio.
Beckstrom le resta importancia al atolladero legal y dice que la puesta en marcha ha sido envuelta en "un extremadamente rico conjunto de protecciones". Incluye una versión mejorada de arbitraje de conflictos. (La empresa hermana de este periódico, la Unidad de Inteligencia del Economist, fue contratada para ayudar.) Pero falta mucho por aclarar. Los abogados no parecen estar seguros de qué constituiría el abuso "descarado" que resultaría en arbitraje por la vía rápida, o qué hará la muy cacareada cámara de compensación para las marcas.
El fracaso de ICANN en mantener las propuestas confidenciales ha mermado la confianza en su habilidad para gestionar los conflictos. Pero preocupaciones mayores anteceden la falla, sobre todo el torpe manejo de los conflictos sobre los dominios existentes.
Concebido como una opción voluntaria para sitios pornográficos, por ejemplo, .xxx fue rechazado tres veces antes de ser finalmente aprobado por ICANN el año pasado. Entidades respetables se vieron obligadas a comprar sitios .xxx para evitar que otros abusaran de ellos. En ocasiones esto resulta difícil. Meetup, una red bienhechora, trató de comprar meetup.xxx para preservar su buen nombre. Pero la dirección estaba en una "lista premium" y en proceso de subasta - en la cual Meetup no podía concursar debido a que no forma parte de la "comunidad adulta".
ICANN también echó a perder la supervisión de empleos, supuestamente solo para gerentes especializados en recursos humanos. Cuando la empresa que manejaba el dominio lo hizo accesible a otras firmas de empleo con la esperanza de incrementar las ventas, ICANN no tomó en serio la resultante ola de quejas. Si el órgano no puede administrar 22 sufijos que ya supervisa, ¿cómo espera hacerlo cuando tenga 100 veces esa cantidad?
Un desorden serio en la expansión les facilitará a los gobiernos represivos exigir que el control del nombre de los dominios del internet sea entregado a la Unión Internacional de Telecomunicaciones de las Naciones Unidas. Todas las partes en litigio, están de acuerdo sin embargo en que a pesar de que ICANN no es perfecto, la alternativa podría ser mucho peor.
© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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