Conclusiones divergentes
Un número creciente de políticos europeos están culpando a Alemania por los problemas de la eurozona, pero los últimos datos indican que si no fuera por Alemania la eurozona estuviera en recesión. ¿No hay una contradicción entre ambas cosas? ¿Puede Alemania ser héroe y villano al mismo tiempo?
La discrepancia revela que las conclusiones acerca de los procesos económicos no siempre coinciden con el panorama descrito por las cifras estadísticas conjuntas.
Los datos indican que el PIB de la eurozona se mantuvo inalterado en el primer trimestre del 2012, luego de descender durante el último trimestre del año pasado. Si hubiera bajado ahora también, la eurozona habría entrado en recesión, al caer su PIB durante dos trimestres consecutivos.
Alemania la salvó de la recesión. Su PIB aumentó en 0.5% en el primer trimestre de este año, y como es la economía que más pesa en las cifras conjuntas, compensó la caída en otros países. Especialmente notorios por el tamaño de sus economías fueron los descensos en Italia, 0.8%, su tercero consecutivo, y en España, 0.3%, su segundo en línea, ambos países ya en recesión.
Pero los críticos de Alemania la acusan de provocar la recesión en los otros países de la eurozona. Alegan que su defensa de la austeridad, su oposición a la emisión de bonos conjuntos y su renuencia a que el Banco Central Europeo financie directamente a los gobiernos deficitarios, han impedido la aplicación de medidas de estimulo, agravando el desempleo y la contracción de la producción.
Dicen esos críticos que Alemania ha dividido en dos a los miembros de la eurozona, los que avanzan y los que retroceden o están estancados. Muchos alemanes piensan que sí, que una división existe, pero que ésta es entre los países que tienen sus gastos públicos, sus servicios sociales y sus costos laborales bajo control, y los países indisciplinados que no han sabido controlarlos.
Gustavo Volmar
Gustavo Volmar